Muchos pacientes consideran las intervenciones quirúrgicas como una fuente de estrés psicológico y fisiológico, experimentando altos niveles de ansiedad y malestar somático, antes, durante y después de muchos procedimientos médicos. La hipnosis se ha utilizado como coadyuvante a las intervenciones psicológicas para aliviar la ansiedad de los pacientes relacionada con estos procedimientos, como técnica coadyuvante a la analgesia farmacológica, y para enseñar a los pacientes, estrategias de afrontamiento ante la cirugía. También la hipnosis se ha utilizado para reducir la cantidad de medicación pre y post cirugía para el dolor, el sangrado y el tiempo de hospitalización, así como para facilitar el post operatorio y la recuperación (Pinnel y Covino, 2000).

Blankfield (1991) revisó la investigación realizada sobre los efectos de la hipnosis, las sugestiones y la relajación en los pacientes de cirugía, y concluyó que existe suficiente apoyo de la eficacia de las intervenciones psicológicas en la recuperación de estos pacientes.

En un estudio de Faymonville (1997) se comparó la eficacia de la hipnosis con estrategias reductoras del estrés convencionales para reducir las molestias relacionadas con la cirugía durante operaciones de cirugía plástica bajo sedación consciente. Los resultados indicaron que el grupo de hipnosis, no sólo necesitó menos analgesia y menos sedación, sino que también tuvo un mayor alivio del dolor y la ansiedad antes, durante y después de la operación. Sin embargo, estos hallazgos tienen que tomarse con ciertas reservas, ya que la intervención no fue definida como hipnosis a los pacientes.

Montgomery, David, Winkel, Silverstein y Bovbjerg (2002) llevaron a cabo un meta-análisis de estudios controlados publicados que habían utilizado la hipnosis como coadyuvante de tratamientos cognitivo-comportamentales con pacientes de cirugía. Los objetivos de este estudio fueron determinar si la hipnosis tiene efectos beneficiosos significativos, si la hipnosis es relativamente más eficaz para ciertos resultados clínicos, y si el método de inducción hipnótica (en vivo versus en grabación de audio) influye en la eficacia de la hipnosis. Los resultados indicaron que aproximadamente un 89% de los pacientes de cirugía se beneficiaban de las intervenciones con hipnosis comparados a los pacientes en las condiciones control (grupos sólo cognitivo-comportamentales). Respecto al segundo objetivo, los autores encontraron que los efectos beneficiosos de la hipnosis se dieron significativamente más en cada una de las seis categorías de resultados clínicos seleccionadas para el estudio, a saber, afecto negativo (ansiedad y depresión), dolor, necesidad de analgésicos, indicadores fisiológicos, recuperación y duración del procedimiento y de la hospitalización. Además, estos beneficios se encontraron tanto en los autoinformes como en las medidas objetivas en la última evaluación.

Con respecto al método de inducción administrado, no hubo evidencia de que influyera en los resultados. A partir de estos resultados se puede concluir que la hipnosis es un coadyuvante eficaz para ayudar a los pacientes a reducir las consecuencias adversas de un rango amplio de pacientes de cirugía (Montgomery et al., 2002).

En lo referido a la reducción de la ansiedad producida por los procedimientos médicos, la hipnosis, junto con la imaginación guiada, puede ayudar considerablemente antes (Saadat et al., 2006), durante y después de que el paciente pase por dichos procedimientos (Huth, Broome y Good, 2004; Lang et al., 2000; 2006).

Por su parte, Lang et al. (1996) realizaron un estudio metodológicamente sólido, en el que una intervención breve de autohipnosisnosis y relajación durante los procedimientos radiológicos dio como resultado menos interrupciones en el procedimiento, siete veces menos de unidades de medicamento, y menos analgésicos autoadministrados que el grupo control sin hipnosis.

Faymonville, Meurisse y Fissette (1999) revisaron 1.650 casos de cirugía en los que la hipnosis se utilizó junto con la sedación consciente en diversos procedimientos quirúrgicos, en vez de emplear anestesia general. Los autores encontraron que los pacientes se beneficiaban de la hipnosis, ya que decían estar más cómodos y mostraban una participación activa, una recuperación más rápida y una duración de hospitalización más corta, comparados con los pacientes a los que se aplicaron protocolos de anestesia estándar (Baglini et al., 2004; Faymonville et al., 1999).

Un estudio bien diseñado realizado por Lang (2000) comparó pacientes que pasaron por procedimientos renales y vasculares cutáneos con el tratamiento estándar, con atención estructurada y con relajación en autohipnosis. Los resultados indicaron que los pacientes del grupo de hipnosis necesitaron menos tiempo en los procedimientos quirúrgicos, y su estabilidad hemodinámica fue mayor comparada con los pacientes del grupo control de atención. Además, los pacientes de los grupos de atención e hipnosis necesitaron utilizar menos medicación que los pacientes de la condición de tratamiento estándar.

Por último, Schnur, Kafer, Marcus y Montgomery (2008) llevaron a cabo un meta-análisis que es el más amplio realizado hasta la fecha de estudios aleatorizados sobre los efectos de la hipnosis para reducir el malestar emocional asociado a los procedimientos médicos. Los resultados indican que aproximadamente un 82% de los pacientes sometidos a procedimientos médicos que son tratados con hipnosis muestran niveles más bajos de malestar emocional comparados con los pacientes de la condición control. Estos resultados apoyan el uso de la hipnosis como intervención no farmacológica para la reducción del malestar emocional en estos pacientes.

En resumen, teniendo en cuenta el desarrollo de nuevos procedimientos quirúrgicos que permiten su realización mientras el paciente está despierto, la hipnosis como un coadyuvante es una intervención útil para reducir el dolor y el malestar psicológico en estos casos. Asimismo, existe evidencia de que la hipnosis como coadyuvante es superior al tratamiento médico estándar en términos de calidad y coste (Lang, 2006; Lang y Rosen, 2002).

FUENTE:

E. Mendoza y A. Capafons. Eficacia de la hipnosis clínica: resumen de su evidencia empírica. Universidad de Valencia. Papeles del Psicólogo, 2009. Vol. 30(2), pp. 98-116. http://www.cop.es/papeles