La investigación indica que la hipnosis puede contribuir a la eficacia de la terapia cognitivo-comportamental para tratar la ansiedad. En su estudio, Schoenberger, Kirsch, Gearan, Montgomery y Parstynak (1997) compararon una intervención cognitivo-comportamental, que incluía reestructuración cognitiva y exposición en vivo para la ansiedad de hablar en público, con un trata miento igual en el que la relajación fue sustituida por una inducción hipnótica y sugestiones. Se pidió a los participantes improvisar un discurso durante el cual tenían que calificar su ansiedad en una escala. Los dos tratamientos resultaron en una disminución de la ansiedad; sin embargo, en medidas conductuales y subjetivas durante el discurso, sólo el grupo de hipnosis difería de la condición de no-tratamiento. Además, la ansiedad se disipó más rápidamente en los participantes hipnotizados que en los de la condición cognitivo-comportamental. Éste es el único estudio en que la hipnosis utilizada como coadyuvante a la terapia cognitivo-comportamental ha demostrado su superioridad en el tratamiento de la ansiedad respecto al no-tratamiento (Schoenberger, 2000).

FUENTE:

E. Mendoza y A. Capafons. Eficacia de la hipnosis clínica: resumen de su evidencia empírica. Universidad de Valencia. Papeles del Psicólogo, 2009. Vol. 30(2), pp. 98-116. http://www.cop.es/papeles

Por otra parte, en el estudio de Van Dyck y Spinhoven (1997) se intentó comprobar si la combinación de la exposición en vivo con una técnica hipnótica es más eficaz que la exposición sola para el tratamiento del miedo y la evitación agorafóbicos. Los resultados mostraron que el grupo que recibió el tratamiento combinado de exposición e hipnosis no obtuvo resultados superiores a los del grupo que recibió el tratamiento de exposición sólo. Asimismo, el tratamiento combinado no fue superior al de sólo exposición en la prevención de abandonos. Los autores concluyen que la exposición en vivo es un procedimiento terapéutico de alta eficacia que es difícil de mejorar y que funciona incluso en pacientes que se muestran reacios a dicho procedimiento. Las técnicas de relajación hipnótica y la imaginación no lo mejoran significativamente, pero si el paciente se muestra afín a éstas, le ayudan a adherirse al tratamiento, por lo que puede ser de mucha utilidad incluirlas en la intervención para la agorafobia (Van Dyck y Spinhoven, 1997).

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