Trastorno por estrés postraumático

Cualquiera de nosotros puede pasar, sin previo aviso, por un suceso traumático insoportable, aterrador, que amenaza nuestra vida o la de otros y que escapa a nuestro control. Este podría ser:

  1. Recibir el diagnóstico de una enfermedad
  2. Tener (o ver) un accidente de tráfico
  3. La lesión inesperada o la muerte violenta de alguien
  4. Ser secuestrado y volverse rehén.
  5. Ser prisionero de

Tras un acontecimiento así, la mayoría de la gente se siente angustiada y puede tener síntomas que duren hasta seis semanas. Muchas personas lo superan sin necesidad de ayuda, pero aproximadamente una de cada tres continúan con estos síntomas durante muchos meses o años: esto es el Trastorno por Estrés Postraumático o TEPT.

Los traumas que duran más tiempo, aunque sean menos dramáticos, pueden tener un impacto similar. Estos incluyen el abuso físico o sexual continuo en el hogar, los malos tratos en las cárceles y la tortura.

 

¿Cuándo empieza el TEPT?

Normalmente los síntomas empiezan dentro de los primeros seis meses, y en ocasiones sólo pocas semanas después del trauma.

 

¿Qué se siente al tener un TEPT?

Tras un hecho traumático, uno puede sentirse desolado, deprimido, ansioso, culpable  y enfadado. En el TEPT también puede:

  1. Tener flashbacks y pesadillas: revivir el suceso en su mente una y otra
  2. Buscar estar ocupado y rehuir cualquier cosa o persona que le recuerde al acontecimiento para evitar pensar sobre ello y los síntomas acompañantes.
  3. Estar “en guardia”, permanecer alerta todo el tiempo, no poder relajarse, sentirse ansioso y no poder
  4. Tener síntomas físicos: dolores, diarrea, palpitaciones, dolor de cabeza, sensación de pánico y de miedo, depresión.
  5. Empezar a beber mucho alcohol o a consumir fármacos en exceso (incluyendo analgésicos).

 

¿Por qué aparece el TEPT?

Hay varias razones posibles:

Motivos Psicológicos

  1. El recordar las cosas con claridad después de un shock puede ayudar a entender lo que pasó y, en determinadas circunstancias, a
  2. Los flashbacks obligan a pensar en lo que ha sucedido y se puede decidir qué hacer si ocurre de
  3. La evitación y el embotamiento ayudan a frenar el cansancio y la angustia de recordar el trauma. Esto mantiene el número de «repeticiones» a un nivel manejable.
  4. Estar “en guardia” lleva consigo poder reaccionar rápidamente si ocurriera otra crisis. Esto puede dar la energía necesaria para seguir

Motivos Físicos

  1. Los recuerdos vívidos de lo sucedido mantienen los niveles de adrenalina elevados y uno se siente tenso, irritable e incapaz de relajarse o de dormir
  2. El hipocampo es la parte del cerebro que procesa la memoria. En el TEPT, los niveles elevados de las hormonas de estrés, como la adrenalina, pueden detener el procesamiento de los recuerdos del suceso, produciendo flashbacks y pesadillas de forma

 

Sobreviviendo al TEPT

Trate de volver a su rutina habitual. Hable acerca de lo sucedido con alguien de su confianza, haga ejercicios de relajación, coma con regularidad y pase tiempo con familiares y amigos. Trate de volver al lugar donde ocurrió el hecho traumático. Tenga cuidado conduciendo – tiene más probabilidad de tener un accidente mientras se siente así‐. Hable con su médico y mantenga la esperanza.

No sea duro consigo mismo ni espere demasiado de sí mismo. Los síntomas del TEPT no son un signo de debilidad. Son una reacción normal de la gente normal a experiencias terribles. No evite a otras personas, no beba o fume mucho y no se salte comidas u horas de sueño.

 

¿Qué puede ayudar?

La hipnosis, claro, en combinación con:

Psicoterapia‐ Al recordar el acontecimiento, analizarlo y darle sentido, su mente puede hacer su trabajo normal de almacenamiento de los recuerdos y puede pasar a afrontar cosas nuevas.

La terapia cognitiva conductual (TCC)‐ La TCC le ayuda a pensar de forma diferente acerca de sus recuerdos, de modo que se vuelven menos angustiosos y más manejables. Por lo general, implica relajación para ayudarle a tolerar la molestia derivada de recordar los hechos traumáticos.

Desensibilización y reproceso por el movimiento de los ojos (DRMO)‐ Utiliza los movimientos oculares para ayudar al cerebro a procesar los flashbacks y dar sentido a la experiencia traumática.

Hablando con un grupo de personas que han pasado por lo mismo o por acontecimientos traumáticos similares.

Terapia de grupo‐ Esto puede ayudarle a sentirse menos solo y aislado.

Medicación‐ Los antidepresivos reducen la intensidad de los síntomas de TEPT y alivian cualquier síntoma depresivo. Si los antidepresivos son eficaces, se debe continuar con ellos durante aproximadamente 12 meses antes de reducirlos lentamente. Si está tan triste que no puede dormir o pensar claramente, puede que necesite medicación ansiolítica, aunque no por más de 10 días.

Terapias centradas en el cuerpo tales como la fisioterapia y osteopatía, masajes, acupuntura, reflexología, yoga, meditación y Tai Chi. Estos pueden ayudar a controlar la angustia y reducir la sensación de estar «en guardia» todo el tiempo.

 

¿Qué tratamiento funciona?

La TCC, el método DRMO y los antidepresivos parecen ser lo más útil. La evidencia para otras formas de psicoterapia o de counselling es mucho más débil. Las psicoterapias centradas en el trauma (TCC o DRMO) se deben ofrecer, por lo general, antes de la medicación.

 

¿Cómo sé cuando he superado una experiencia traumática?

Cuando usted puede:

  1. Pensar en el suceso sin angustiarse
  2. No sentirse constantemente amenazado
  3. No pensar en ello en momentos inapropiados

 

¿Cómo puedo ayudar a alguien que tiene TEPT?

Recuerde que las personas que sufren TEPT están irritables y nerviosas porque, en cierto modo, parte de ellos está aún en la situación traumática. Deles tiempo para hablar de lo que pasó. Haga preguntas generales y no les interrumpa ni les hable de sus propias experiencias.

 

FUENTE

Referencia bibliográfica: Producido por el Consejo Editorial de Educación Pública del Royal College of Psychiatrists. Editor: Dr Philip Timms. Actualizado: Diciembre 2008. Traducido en Septiembre 2010 por la Dra. Nelida Parga. Revisión a cargo de la Dra. CarmenPinto.

 

Emociones asociadas a la pandemia

Según un artículo publicado en marzo de 2020 por la Universidad de Psicología de Buenos Aires (UBA), la situación actual de la pandemia y la incertidumbre que estamos atravesando está disparando los niveles de ansiedad en nuestro planeta.

La situación que vivimos vinculada a la pandemia es un estresor que puede incidir en nuestra calidad de vida. Las emociones que más predominan son:

Miedo: principalmente a la enfermedad, a sus consecuencias, a la falta de recursos y, por ende, necesidades básicas. Es fácil sentir miedo ante una situación desconocida y amenazante. Es posible que pensamientos como “me puede pasar a mi” o “puedo contagiar ami familia”, emerjan. Frente a ello pueden aparecer pensamientos negativos asociados a la propia muerte o de un ser querido, asícomo también temor a contagiar a nuestros familiares. Estos sentimientos pueden generar comportamiento como, por ejemplo, consumir noticias compulsivamente, entre otras.

Frustración: esta situación puede provocar una sensación de pérdida de libertad, de dificultad en llevar adelante proyectos y actividades personales. Puede haber pensamientos del tipo “no puedo hacer lo que hago siempre”, “quiero salir y no puedo”.

Enojo: suele ocurrir cuando experimentamos la sensación de que está ocurriendo un hecho injusto. Puede haber pensamientos del tipode “el gobierno tendría que haber cerrado antes, esto no es mi culpa” u “otras personas no respetan la cuarentena y se aprovechan”.Lo que puede provocar conductas irresponsables como salir de casa o iniciar pleitos. Es importante recordar la importancia de realizarlas denuncias por los medios oficiales y no exponerse a situaciones violentas.

Ambivalencia: es posible sentir alivio por estar en casa, pero también emociones como miedo, frustración o enojo. Puede suscitarse enpensamientos del tipo “ahora puedo hacer lo que nunca hago. Aunque quisiera saber cuándo terminará todo esto”.

Desorganización: el hecho de no poder continuar con la propia rutina es un factor que desorganiza nuestra estructura; ya que perdemos la sensación de control. Es importante recordar la capacidad que tenemos para reorganizar una nueva estructura.

Aburrimiento: el aislamiento provoca que nuestra posibilidad de vincularnos para compartir tiempo con otros se reduzcasignificativamente; con lo cual nuestras actividades de ocio y esparcimiento disminuyen significativamente. En este sentido, pueden aparecer pensamientos del tipo “¿ahora qué hago?”, “¿cuándo podré salir a divertirme?”. Es importante utilizar los medios digitalesque tenemos a nuestro alcance para seguir manteniéndose en contacto. Tenga presente que es una situación transitoria y laconducta de respetar las indicaciones es en sí misma una acción muy valiosa para usted y toda la comunidad.

Tristeza: esta situación puede darse por la ruptura de la cotidianeidad. También puede agravarse con el aislamiento y por tenercontacto reiterado con noticias negativas. Pueden aparecer pensamientos del tipo “no tengo ganas de hacer nada”. Tenga encuenta que es una situación transitoria y que el propio esfuerzo por respetar las regulaciones es lo que permitirá que finalice lo antesposible. No deje de compartir estos sentimientos con las personas con las que comparte su hogar o con otros a través de mediosvirtuales.

Sentimiento de soledad: la falta de vinculación puede provocar una sensación de soledad y agravarse especial- mente enaquellas personas que viven solas. Pueden aparecer pensamientos del tipo “me siento solo”, «qué hago si me pasa algo». Esimportante tener en cuenta que otros están pasando la misma situación y que puede ser posible establecer nuevas formas para vincularnos. Quizás con personas a nuestro alrededor (vecinos, comerciantes de la zona, etc.) con las que no solemos relacionarnoso también a través de medios virtuales que hasta ahora no habíamos utilizado.

Sensación de encierro: el aislamiento puede hacernos sentir encerrados y agobiados. Pueden aparecer pensamientos deltipo “quiero salir a la calle y juntarme con gente”. Recordar lo transitorio de esta situación y la posibilidad de realizar otras actividades pendientes en el hogar es importante para utilizar recreativa y productivamente el tiempo.

Ansiedad: la situación puede provocar sensaciones desagradables en relación a la incertidumbre. A su vez, pueden aparecerconductas y pensamientos que busquen huir de la realidad. Pueden aparecer pensamientos del tipo “voy a dormir hasta que termineesto”. Es importante intentar mantener una rutina, establecer una serie de actividades para realizar durante el día y separar unespacio del mismo para el esparcimiento.

Consejos para controlar la ansiedad en tiempos de coronavirus.

-Mantener los horarios del sueño.

-No sobreexponerse a noticias alarmantes al despertar o antes de

-Aunque no vaya a salir de su casa, quitarse el pijama o la ropa de dormir para evitar la sensación de discontinuidad.

-Proponerse aprender algo nuevo a través de tutoriales o cursos

-Hacer una rutina de ejercicios físicos periódica en casa, siempre tomando en cuenta que es una situación

-Continuar accediendo a la naturaleza y a la luz solar siempre que sea

-Alimentarse bien y mantenerse

-Mantener sus redes sociales de contención emocional con sus familiares, amigos y personas de confianza a través de medios

-Limitar los grupos de chats que difunden noticias, muchas de ellas falsas o erróneas ya que promueven pensamientos negativos ycatastróficos.

-Ser considerado con nuestros estados La pandemia afecta nuestro estado emocional por muy saludables que estemos.

-El cambio implica desarrollar conductas flexibles y adaptativas a esta situación con la finalidad de afrontarla positiva

-Nueva rutina diaria flexible.

-Si se tienen hijos o menores cercanos, es importante hablar con ellos sobre la situación oficial del coronavirus en un lenguajeadecuado a la edad y de manera Un buen ejemplo de comunicación acerca de la importancia de la higiene de manos está disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=H6EMAreCOYE

-Los niños tanto como los adultos requieren mantener espacios de juego y divertimento que promuevan emociones positivas.

-Si vive en espacios reducidos no sobre exigir a la familia con Tenga presente que respectar la cuarentena es ya un esfuerzoen sí mismo. Converse en familia sobre el sentido altruista de las conductas responsables para que tengan sentido los esfuerzos.

-Si te sientes muy nervioso, triste, ansioso o que la situación afecta alguna esfera de tu vida, los profesionales del Instituto de Hipnosis y Neurobiología podemos ayudarte. Pídenos cita en info@hipnosis.com.

Kiko Alcarria Martínez

Hipnoterapeuta Clínico Profesional IHN

FUENTES:

  • Recomendaciones Psicológicas para afrontar la pandemia (marzo 2020). Facultad de Psicología. UBA Psicología. Universidad de Buenos Aires.
  • American Psychological Association (APA, 2020). Five Ways to View Coverage of the
  • Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (2020). Recomendaciones Dirigidas A La Población Para Un Afrontamiento EficazAnte El Malestar Psicológico Generado Por El Brote De Coronavirus-Covid
  • Ministerio de Salud (2020). El Gobierno dispuso la suspensión de clases, licencias para mayores de 60 años y el cierre de fronteras por 15 días para minimizar la transmisión de COVID -19.
  • Ministerio de Salud (2020). Salud difunde nuevas recomendaciones para minimizar la propagación del coronavirus COVID-19.
  • Ministerio de Salud (2020). Comunicado Oficial: 14 de Marzo de 2020.
  • Ministerio de Salud (2020). ¿Qué podemos hacer para cuidarnos? Información sobre el coronavirus, recomendaciones del Ministerio de Salud de la Nación y medidas de prevención.
  • Organización Mundial de la Salud(2019). Preguntas y respuestas sobre la enfermedad por coronavirus (COVID-19).
  • Organización Panamericana de la Salud (2020). Recursos de información relacionados con el nuevo
  • Organización Panamericana de la Salud (2020). Coronavirus Disease (COVID-19).
  • Organización Panamericana de la Salud y Organización Mundial de la Salud (2020). COVID-19. 11 de Marzo de2020.

 

El proceso del duelo

La mayoría de las personas atravesamos un proceso de duelo en nuestras vidas. Un duelo es una pérdida que nos afecta emocionalmente. Estos procesos nos agonizan y alteran el transcurso de nuestra vida. Nos crean incertidumbre y preocupación.

Por ejemplo, un duelo puede ser:

– La pérdida de un familiar o ser querido

– La pérdida laboral

– Una enfermedad

– Una ruptura matrimonial

– La pérdida del hogar…

En un duelo existen varias fases:

Fase de shock. Cuando se produce el suceso que nos desconcierta. Hay personas que les paraliza e inmoviliza. Es el momento en el que produce la separación, la muerte del ser querido.

Fase de rabia o agresividad. Podemos sentirnos bajos de autoestima y seguridad, enfadarnos con aquellas personas que consideremos responsables del hecho en sí. Puede suceder incluso que nos autoculpabilicemos a nosotros mismos.

Fase de desorganización: Esta etapa se caracteriza por la toma de conciencia de la situación de que el ser querido ya no volverá. Este momento se caracteriza por la sensación de desorganización al no estar presente ese ser querido. Es habitual sentir apatía, tristeza… Tendencia a abandonarnos.

Fase de organización: poco a poco vamos afrontando la nueva situación. Nos adaptamos al sentimiento de pérdida y comenzamos a reconstruir nuestra vida. Para ello, debemos:

– Aceptar la pérdida.

– Experimentar el dolor de la pérdida, sin bloquear los sentimientos.

– Adaptarse a la nueva situación.

– Mirar al futuro. No se trata de olvidar al ser querido, sino de recolocarnos. La vida no volverá a ser la misma, pero permitirá la entrada de nuevas relaciones y emociones.

¿Cuándo acaba un proceso de duelo?

No hay un tiempo establecido. Depende de cada persona y del lazo de dependencia. Es un proceso lento y progresivo. Se consigue en el momento en el que podamos mirar atrás y ser capaces de recordar esos momentos sin pena y dolor, sino como una etapa de una historia compartida.

¿Qué debo hacer?

Es importante tener tiempo para pensar, para estar solo. Habrá gente que deseará compartir su experiencia y habrá gente que no. Cada uno se expresa de manera diferente. Podemos planificar nuestro día a día. Puede que sirva para tener ocupado el tiempo sin olvidar que debemos prestarnos atención.

Sugerencias familiares

En estos casos es importante que los familiares NO utilicen:

– Cortar la expresión de sentimiento. Por ejemplo: anímate.

– No decir lo que debe hacer o sentir. Por ejemplo: yo estaría…

– Evitar frases hechas. Por ejemplo: es ley de vida.

– Evitar que exprese lo que siente.

– No establecer límites y plazos.

– No temer nombrar a la persona fallecida.

En cambio lo que sí debemos hacer:

– Estar disponibles para ellos. Normalizar la situación.

– Sugerencias para la persona que padece la pérdida.

– Obsérvate e indaga en tu interior qué necesita tu espíritu en todo momento. Si necesitas soledad o compañía no dudes en atenderte.

– Utiliza un diario. A partir de ahora será tu amigo y compañero. Escribe todos los días. Puedes hacerlo al levantarse o al acostarte. Preferiblemente a la hora de ir a la cama. No dejes que nadie lo lea. Es privado y personal.

– Ten cuidado a la hora de juzgarte, sé benevolente. Utiliza lenguaje formulado de manera positiva.

– Evita la negación. Tu mente no reconoce entre un “sí” y un “no”.

– Equilibra su campo energético. Cada persona se energetiza de una manera distinta. Busca tu forma. Pj. unos lo hacen meditando, otros con Yoga, otros a través de las artes marciales, otros paseando… ¿Cuál es la tuya?

Y, por supuesto, y la más importante de todas, haz hipnosis con un especialista para viajar al alma de la curación. A nuestro ser interior.

Complicaciones

El proceso de duelo requiere que la persona dé pequeños pasos. Es un camino lleno de tareas. En ocasiones la atención y el apoyo del entorno son suficientes, pero acompañar no siempre es fácil. Muchas veces ni el propio sujeto sabe lo que quiere y el apoyo que recibe distancia más las relaciones haciéndolas más complicadas, tensas, frías o distantes.

Cuando nos sentimos solos e incomprendidos, es importante buscar un especialista en procesos de acompañamiento es importante.

Recordemos que el proceso normal tiene una duración limitada, cuando se extiende en el tiempo, es síntoma de duelo crónico.

Un duelo crónico es cuando la persona no ha sido capaz de desvincularse del fallecido. Y un duelo reprimido, es cuando la persona no ha expresado la pena y rehace su vida inmediatamente.

Este duelo crónico a lo largo de los años se puede manifestar físicamente. Para ello habría que realizar un protocolo.

“El dolor que no habla, cierra el corazón sobreexcitado y le hace romperse”, Shakespeare en su obra Macbeth.

El miedo

Sabemos qué es el miedo, pero este sentimiento que nos reduce a lo más primario de nuestro ser animal, nos hace cometer el error de tratarlo intelectualmente, creyendo que al describirlo tendremos control sobre él, cuando hoy se sabe que no es desde el intelecto sino desde la consciencia donde se vence todo temor.

El miedo es sin duda uno de los sentimientos esenciales a todo ser sensible. Todos lo hemos sentido, en más de una ocasión, hemos sufrido esa perturbación de nuestro ánimo que nos angustia, que derrumba la fortaleza de la razón y que, apoderándose de nuestra capacidad de acción, nos orilla a percibirnos como indefensos, impotentes, pequeños, insignificantes, totalmente incapaces, ante aquello que percibimos como un riesgo o un daño a nosotros mismos, nuestro entorno, a los que amamos o, a nuestros deseos. Sea el peligro real o imaginario, este nos obliga a retroceder cuando tenemos que avanzar, nos hace desistir cuando tenemos que insistir, nos lleva a negarnos a nosotros mismos cuando debemos y tenemos que afirmarnos en esencia y verdad.

En el reino animal, el miedo es un factor necesario y útil para la supervivencia. Ante el peligro o sus señales, el ser animal procurará huir como primera respuesta, y si no puede huir, luchará para continuar vivo. En ambas situaciones el miedo que experimenta activará una serie de respuestas físicas y bioquímicas en sus sistemas nervioso y motriz, que mejorarán su desempeño y capacidad en la acción que pueda o intente realizar; le hará priorizar sus percepciones, afinándolas y enfocándolas sólo en las esenciales para sobrevivir; suprimirá los deseos o necesidades innecesarias en la emergencia que afronta, le dotara de recursos extraordinarios de reacción, reducirá sus sensaciones de dolor o cansancio en tanto supera el peligro y, una vez pasada la situación detonante de la respuesta instintiva, se degradará dando paso del estado de emergencia vital al estado normal de alerta. Este miedo se refiere siempre a la realidad tangible, seguir sano y vivo.

En el plano humano, si bien existen los temores básicos referidos a nuestro ser instintivo, como lo son los debidos a peligros reales, tangibles y presentes y que afectan directamente nuestra integridad física y de los nuestros; los temores se multiplican, amplifican y refinan: y ya no se refieren a situaciones reales, sino a situaciones potenciales, a aquellas cosas y circunstancias que hemos convertido en hábito y que creemos importantes y necesarias en la vida: la posición social, las apariencias… los sustitutos de vida real, el dinero, el poder, el prestigio, los ruidos mentales y todo aquello que utilizamos para no sentir ni ver la falta de trascendencia o significado de nuestra vida. Nuestra experiencia queda en función de otros y ello debido a un temor mayor: el temor a vivir.

El temor a vivir, como nos lo dicta nuestro ser real, el yo íntimo, trascendente, esa esencia espiritual, que es el eje y centro de nuestro ser completo, nos lo inculca la sociedad, que nos censura por no ser uniformes y obedientes a un patrón artificial, a una existencia equivocada que no responde a nuestra naturaleza íntima y humana. Ese es el temor central de nuestro mundo actual.

Pero ¿cómo vencemos al temor? ¡No ignorándolo! Al ignorarlo o negarlo, sólo le damos más poder, pues lo envolvemos en un aura de misterio y oscuridad, que lo fortalece a expensas de nuestro propio poder personal. Lo vencemos siendo conscientes de nosotros mismos: aceptando que sentimos miedo…y sólo entonces podremos enfrentarlo desafiándolo, avanzando aun sintiendo su presencia en nuestro fuero intimo. Recordemos que el Héroe es aquel que hace lo que cree correcto y quien aún temblando de miedo, actúa, vive en sus actos, no en pensar si actuará. A cada uno de nosotros nos corresponde ser el Héroe de nuestra propia historia.

Mientras escribo este artículo, tengo miedo, cual monstruo que se ocultaba en los sitios oscuros en mi infancia, me acecha en este momento, pues he convertido su nombre en un tabú y le he dado poder a su presencia. Tengo miedo de no ser amado porque soy bajito, regordete, no pronuncio la “r”, no entro en el ideal físico de una sociedad enferma. Tengo miedo de mi futuro económico en esta “crisis”, tengo miedo a una vida aburrida, vacía y carente de significado, tengo miedo a ser olvidado o ser intrascendente, a no ser importante. Tengo miedo pues no logro ver mas allá del día de hoy y el futuro es una incógnita, y no puedo controlarlo; tengo miedo a fracasar, como si fuera un pequeñuelo y me fueran a castigar “los mayores”, que hoy son el destino, Dios, la suerte o el mundo. En este acto de confesión hago exorcismo de mis temores, al poder darles nombre y reducirlos a garabatos en el papel, los ridiculizo, los trivializo, los enfrento, les resto el poder que yo mismo les otorgué, en el principio cuando eran monstruos bajo mi cama, y que después fueron sustituidos por el miedo al rechazo, por miedo a vivir, a simplemente ser.

La vida en el temor, no es vida para nadie. En la vida hay multitud de peligros, eso es así, es parte de la vida, hay que aceptarlo y superarlo; pero al quitarle al miedo el control de nuestra vida en voluntad y consciencia, aceptando que a veces perderemos pero también a veces ganaremos, que en ocasiones caeremos pero que también nos levantaremos, accederemos al Héroe que vive en nosotros, al verdadero Ser que puede y seguramente será feliz. Sólo entonces viviremos plenamente con tristezas y alegrías, con fracasos y triunfos, y podremos avanzar en la senda del futuro desconocido con una sonrisa en los labios, paz y confianza en el corazón, sabiendo que el cobarde muere mil veces, pero el valiente es inmortal.

Miedo de hablar en público

¿Porqué sentimos miedo de hablar en público?

El miedo es una defensa natural de supervivencia de los mamíferos. El miedo nos sirve para protegernos de cualquier amenaza externa que pueda significar un peligro para nosotros.

Afecta a los sistemas: digestivo, urinario, nervioso, sanguíneo…

Todos sabemos que para superar el miedo hay que enfrentarse a él, pero hay persona que sienten pánico a la hora de hablar en público. Esto sucede porque:

  • Se enfrentan a algo nuevo
  • Por el mismo miedo de hacer el ridículo

Depende de la persona y del estado en el que se encuentre, habrá que aplicarle una técnica más eficaz u otra más suave.

Técnicas para comenzar a superar el miedo a hablar en público:

  • Beber agua antes de salir al escenario. Esto le dará una señal al sistema límbico de nuestro cerebro y éste entenderá que si tienes tiempo de beber, es porque no hay peligro de muerte. El cerebro entiende: “si estaría en peligro de muerte, éste bobo no bebería”. Esta parte del cerebro emocional es la que hay que trabajar cuando salimos a hablar en público.
  • Respiración abdominal. Nuevamente le decimos a nuestro cerebro que no hay peligro. En el caso de que no se pueda porque se esté muy nervioso, se puede ejecutar otra técnica: respirar muy profundamente y aguantar el aire durante 9 segundos.
  • Ser sincero y transparente. Tomar una posición que sea acorde a ti y no una que sea una copia de otro/a. Siempre respetando las normas, pero sé tú mismo. Una cosa es aprender de los más experimentados para implementarlo en tus exposiciones y otra querer ser esa persona. Desenvolverse con naturalidad:
    1. Simple
    2. Auténtico
    3. Transparente
  • Céntrate en el contenido de la presentación. Si te centras en el mensaje, no estarás tan pendiente del público. Por eso es importante sentir pasión por el tema del que se va a hablar.
  • ¿Cómo tomas los errores?. Hay que aprender de los errores y probar a mejorarlos. No hay que temer equivocarse porque así es como se adquiere experiencia. ¿Cuál es tu actitud si algo te sale mal en la exposición? Hay personas que tuvieron en el pasado una mala experiencia y temen cometerla otra vez, si es así, es hora de superarlo y seguir adelante.
  • Imagínate que el miedo es una representación que está fuera de ti, como si fuera un invitado y déjalo pasar.
  • Sonríe.

¿Qué pasa si el grado de miedo de la persona a la hora de hablar en público es alto y siente pánico?

  • Que la persona realice ensayos de puesta en escena. Si puede visitar el lugar en el que va a realizar la presentación, estando vacío, mejor.
  • Visualización nocturna.
  • No aprenderse la exposición de memoria. Utilizar los mapas mentales.
  • Trabajarla como una fobia.

Con el tiempo, las personas que, en su inicio sintieron miedo, con el tiempo poco a poco lo van perdiendo. Esto sucede porque nos damos cuenta de que no es un peligro real y el miedo se convierte en un miedo injustificado.

Con el tiempo, una persona que habla mucho en público lo convierte en una sensación de placer y agrado.

Cada experiencia positiva va quedando grabada en nuestra mente, por lo que un evento que en un principio percibíamos como un peligro negativo, se convierte en una actividad, a la cual, encontramos gusto. Éste es el funcionamiento del cerebro humano.

¿Sirve el recurso de imaginarse a la gente desnuda?

No

Para una persona que vivió una experiencia traumática en el pasado hablando en público, ¿cómo se trataría?

En este caso, se aplicaría un protocolo de biodescodificación en el que se acompaña a la persona a ese momento del pasado de manera que lo viva de forma disociada. Si fue en la infancia, se le puede acompañar haciéndole ver que su Yo adulto ha viajado a ayudarle. Si fue en una etapa más adulta, aplicar el efecto bisagra, se le llevará al momento exacto en el que sucedió el desencadenante y se balanceará en ese mismo punto para que pierda intensidad y traiga ese nuevo recurso al presente.

 

Libérate de las dependencias emocionales

¿Alguna vez te has sentido enganchado a alguien? Te estoy preguntando en el sentido en el que te hace sentir que tu vida está atascada. En psicología, se suele utilizar el término dependencia emocional para etiquetar este tipo de experiencias.

En PNL, no se le pone etiquetas a los problemas porque la experiencia o situación de cada persona es única, además el hecho de etiquetarla hace que se refuerce, sin embargo resulta útil para que se entienda de qué se está hablando.

Dependencia Emocional

Algunos ejemplos típicos de lo que podríamos llamar dependencia emocional ocurren en relaciones de pareja, cuando una de las partes siente que la relación no funciona y aún así es incapaz de terminar la relación. Por ejemplo, algunas veces, cuando la otra parte tiene algún tipo de problema como de drogas, alcohol, violencia… hace que exista una fuerte dependencia con la pareja, ya que se siente la necesidad de estar con ella para ayudarla.

Algunos casos, donde también se da la dependencia emocional en parejas, es en relaciones que ya se han terminado, sin embargo la persona todavía está enganchada sin poder seguir con su vida, ni tener una nueva pareja.

Esta dependencia emocional puede ocurrir también en relaciones padres-hijos, donde una de las partes tiene la sensación de que abusan continuamente de ellos y por otra, son incapaces de poner sus límites y se ven arrastrados en una dinámica que no les permite vivir sus vidas como ellos quisieran.

También puede ocurrir dependencia emocional en relaciones de amistad, donde uno siente que no puede abandonar a su amigo y hacer su vida de otra forma.

Incluso, puede ocurrir a nivel profesional, la resistencia a abandonar un trabajo, porque la empresa me necesita, aunque la empresa te esté explotando.

En términos de juegos psicológicos estaríamos hablando de una relación victima – salvador. La victima necesita a un salvador y el salvador necesita a una victima para que la codependencia emocional sea perfecta. De esta forma la parte salvadora se siente mal porque no puede vivir su vida y tampoco es capaz de poner fronteras.

Este tipo de problemas de dependencia emocional no tiene porqué acabar con una ruptura de la relación, de hecho, al ocurrir un cambio en una de las partes, es inevitable que la otra parte también cambie. Y esto puede llevar a que ocurra una transformación positiva de la relación.

Lo fundamental es que ocurra lo que ocurra, la persona se sienta bien, si decide terminar o poner distancia en la relación o si decide continuar. Pero sintiéndose más conectada consigo misma, de forma que la relación se convierte en una elección voluntaria y no una imposición por una parte ni que depende de la otra persona para sobrevivir.

Todo empieza con el concepto de uno mismo. Muchos de nosotros buscamos la aprobación de otros en cosas que, rara vez o nunca, experimentamos dentro de nosotros mismos. Si no creemos que somos capaces, atractivos, dignos de ser amados o que merecemos la pena, a menudo buscamos a otros que nos digan que sí lo somos.

Puede ser importante desarrollar un sentido interno de tener estas cualidades, para que no sea desesperadamente necesaria la verificación externa.

Muchas veces la idea romántica de la media naranja nos hace pensar que no seremos un ser completo si no es junto a la otra persona. Y la realidad es que ya somos naranjas completas, únicos, importantes y con todos los recursos que necesitamos.

Es la idea de buscar aquello que nos falta lo que nos hace quedar pegados a otras personas. Entonces, todo pasa por una toma de conciencia de que aquello que estás buscando fuera ya lo tienes dentro.

 

¿Cómo liberarse de la dependencia emocional de pareja?

  • Asumir la propia responsabilidad y decidir avanzar.
  • Identificar al otro: piensa en alguien en quien sientas una dependencia emocional (pareja, padres, hijos, hermanos,…). Se trata de una persona en cuya presencia no puedes actuar con plena libertad.
  • Tomar conciencia de la conexión con el otro: situándote en el presente imagina a esa persona frente a ti, sintiendo, oyendo y viendo como estás conectado a ella. ¿Qué sientes ahora estando junto a esta persona? ¿Cómo sabes que dependes de ella? Imagina ¿Cómo es la conexión física entre tu cuerpo y el suyo? (cadena, cordón, cinta…) ¿Dónde están los puntos de conexión? (cintura, cuello, pecho…)
  • Independencia temporal: ahora, por unos momentos, abandona la conexión, sólo imagina cómo sería si pudieras cortar o disolver el cordón que los une. Trata de visualizar cómo sería estar sin esa dependencia. ¿Cómo te sientes? ¿Qué percibes ahora?
  • Encontrar la intención positiva: vuelve a poner la atención en esa persona para descubrir la intención positiva de esa dependencia. ¿Cuál es el beneficio que obtienes de ella? Además de ese beneficio ¿qué quieres obtener que sea todavía más importante para ti?
  • Desarrolla tu ser evolucionado: ahora imagina a tu derecha a una versión de ti mismo que ha evolucionado y tiene todos los recursos que necesitas:  seguridad, valora de sí mismo y qué tiene ese beneficio que has descubierto en el paso anterior. Que sabe actuar de forma correcta, que siente un gran afecto hacia la otra persona y que desea ayudarle. Imagínalo nítidamente, su aspecto corporal, sus gestos, con mucho brillo y lleno de color.
  • Transforma la conexión con el otro a una conexión con tu Yo evolucionado: mira a la persona con la que te sientes conectado, volviendo a percibir el vínculo que existe con el otro. Vuelve a ver el cordón que te conecta. Ahora desata el cordón, córtalo o disuélvelo y conéctate de igual forma con tu ser evolucionado. Disfruta de la sensación de estar conectado a alguien con quien realmente puedes contar: tú mismo. Y siente cómo recibes de ti mismo, lo que obtenías de la misma persona.

    Ahora vuelve a mirar a la persona con la que tenías el vínculo y date cuenta de que ya no existe dicho vínculo. Y también imagina cómo esa persona también está conectada a su propio ser evolucionado en el futuro. Date cuenta cómo ahora puedes estar más plenamente presente con esa persona.

    Pon de nuevo la atención en tu ser evolucionado, con el que te encuentras conectado, date cuenta de que tiene un regalo para ti, una imagen simbólica que contiene todos tus recursos. Tómalos y llévalos al momento presente integrándolos en ti.

  • Puente al futuro: ahora, con esos recursos, imagínate en el futuro y date cuenta cómo te relacionas ahora con otras personas, reconoce el cambio tan positivo y siente la conexión con tu Ser evolucionado que te acompaña.

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Mindfulness. Parte 1

Desapegarse. El ego procura acaparar bienes y cosas para alejar los fantasmas de la pobreza y la muerte. El ego cree erróneamente que cuando más posee, más controla y cuanto más consigue, más feliz es. La vida es impermanente. Nada en el mundo es duradero. El tiempo acaba arrebatándonos las cosas. Como dice un famoso aforismo budista: «Siempre que hay apegos, hay sufrimiento. El verdadero final del camino es despojarse del propio ego. La mente sólo se tranquiliza cuando puede concentrarse en algo, como por ejemplo, la respiración.»

  1. LA MENTE DEL PRINCIPIANTE

Se trata de liberarse de las impresiones impuestas por la experiencia. Adoptar un actitud amorosa hacia el objeto de atención.

 

  1. EL REGALO DEL PRESENTE

Nuestra mente siempre se halla en el pasado o en el futuro. Los pensamientos arrastran huellas emocionales que nos impiden actuar con libertad. Suelen ser emociones no resueltas que han quedado activas en el recuerdo. Se las llama deuda emocional, que producen resentimientos, culpa u odio. Debemos cerrar episodios inacabados y pendientes para que no sigan influyendo en nosotros. Si el impacto emocional es fuerte, se hace necesario la búsqueda de un profesional. A su vez, vivimos centrados en el futuro. Por ejemplo: conducimos pensando en el destino, deseamos ser atendidos en una cola o fila, empezamos una carrera deseando terminarla. El presente existe y el futuro no. Por ejemplo: el cuento de la lechera. Lo demás son fantasmas. Sólo podemos tocar, ver, oír y degustar el presente. Centremonos en el presente. No tengamos expectativas. La alegría y la paz se encuentran en el presente y con la meditación alcanzamos la felicidad, la paz y el bienestar. Dice el texto hindú del Baghavad Gita: “Tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción, nunca a sus frutos; no dejes que los frutos de tus actos sean tu motivación para realizarlos”.

 

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Es el componente que más rechazo genera porque aceptar no significa resignarse. No significa renunciar. Aceptar es la ausencia de resistencia. Es dejar fluir. La resistencia añade dolor. En la vida podemos experimentar pérdidas, separaciones, enfermedades, accidentes, sufrimiento… No hay que buscar un porqué sino un para qué. Las preocupaciones aumentan la intranquilidad, y:

  • Nos impide ver con claridad
  • Nos priva de calma y lucidez

Aceptación es ver la realidad presente tal y como es. El sufrimiento cesa y armonizamos nuestra vida.

Fases de la aceptación:

  • Aversión: resistencia, evitación y cavilación
  • Curiosidad: interés
  • Tolerancia
  • Consentimiento: dejar que los sentimientos vayan y vengan
  • Reconciliación: ver el valor de la situación

 

  1. SOLTAR

Desapegarse. El ego procura acaparar bienes y cosas para alejar los fantasmas de la pobreza y la muerte. El ego cree erróneamente que cuando más posee, más controla y cuanto más consigue, más feliz es. La vida es impermanente. Nada en el mundo es duradero. El tiempo acaba arrebatándonos las cosas. Como dice un famoso aforismo budista: «Siempre que hay apegos, hay sufrimiento. El verdadero final del camino es despojarse del propio ego. La mente sólo se tranquiliza cuando puede concentrarse en algo, como por ejemplo, la respiración.»

  1. LA MENTE DEL PRINCIPIANTE

Se trata de liberarse de las impresiones impuestas por la experiencia. Adoptar un actitud amorosa hacia el objeto de atención.

 

  1. EL REGALO DEL PRESENTE

Nuestra mente siempre se halla en el pasado o en el futuro. Los pensamientos arrastran huellas emocionales que nos impiden actuar con libertad. Suelen ser emociones no resueltas que han quedado activas en el recuerdo. Se las llama deuda emocional, que producen resentimientos, culpa u odio. Debemos cerrar episodios inacabados y pendientes para que no sigan influyendo en nosotros. Si el impacto emocional es fuerte, se hace necesario la búsqueda de un profesional. A su vez, vivimos centrados en el futuro. Por ejemplo: conducimos pensando en el destino, deseamos ser atendidos en una cola o fila, empezamos una carrera deseando terminarla. El presente existe y el futuro no. Por ejemplo: el cuento de la lechera. Lo demás son fantasmas. Sólo podemos tocar, ver, oír y degustar el presente. Centremonos en el presente. No tengamos expectativas. La alegría y la paz se encuentran en el presente y con la meditación alcanzamos la felicidad, la paz y el bienestar. Dice el texto hindú del Baghavad Gita: “Tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción, nunca a sus frutos; no dejes que los frutos de tus actos sean tu motivación para realizarlos”.

 

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CASOS DE AUSENCIA DE CONCIENCIA SECUESTRO EMOCIONAL
Imaginemos que nos enfadamos con alguien. El Yo se encuentra identificado con la emoción de la ira. Estás fuera de sí y has perdido los papeles. El Yo se halla tan identificado con la emoción que no tiene capacidad para responder de manera consciente.

PILOTO AUTOMÁTICO: reaccionamos a los estímulos que van surgiendo en el ambiente sin ser conscientes de lo que hacemos. En ambos casos, hay que romper con esa identificación del ego. Hay que desidentificarse. Es decir: «Yo tengo esa emoción pero no soy esa emoción. La emoción no me domina, tengo control sobre mi reacción».

La desidentificación es un proceso lento que experimenta avances y retrocesos, pero que nos va liberando de los apegos y las ataduras.


ACTITUD APROPIADA 

  1. ACEPTACIÓN.

Es el componente que más rechazo genera porque aceptar no significa resignarse. No significa renunciar. Aceptar es la ausencia de resistencia. Es dejar fluir. La resistencia añade dolor. En la vida podemos experimentar pérdidas, separaciones, enfermedades, accidentes, sufrimiento… No hay que buscar un porqué sino un para qué. Las preocupaciones aumentan la intranquilidad, y:

  • Nos impide ver con claridad
  • Nos priva de calma y lucidez

Aceptación es ver la realidad presente tal y como es. El sufrimiento cesa y armonizamos nuestra vida.

Fases de la aceptación:

  • Aversión: resistencia, evitación y cavilación
  • Curiosidad: interés
  • Tolerancia
  • Consentimiento: dejar que los sentimientos vayan y vengan
  • Reconciliación: ver el valor de la situación

 

  1. SOLTAR

Desapegarse. El ego procura acaparar bienes y cosas para alejar los fantasmas de la pobreza y la muerte. El ego cree erróneamente que cuando más posee, más controla y cuanto más consigue, más feliz es. La vida es impermanente. Nada en el mundo es duradero. El tiempo acaba arrebatándonos las cosas. Como dice un famoso aforismo budista: «Siempre que hay apegos, hay sufrimiento. El verdadero final del camino es despojarse del propio ego. La mente sólo se tranquiliza cuando puede concentrarse en algo, como por ejemplo, la respiración.»

  1. LA MENTE DEL PRINCIPIANTE

Se trata de liberarse de las impresiones impuestas por la experiencia. Adoptar un actitud amorosa hacia el objeto de atención.

 

  1. EL REGALO DEL PRESENTE

Nuestra mente siempre se halla en el pasado o en el futuro. Los pensamientos arrastran huellas emocionales que nos impiden actuar con libertad. Suelen ser emociones no resueltas que han quedado activas en el recuerdo. Se las llama deuda emocional, que producen resentimientos, culpa u odio. Debemos cerrar episodios inacabados y pendientes para que no sigan influyendo en nosotros. Si el impacto emocional es fuerte, se hace necesario la búsqueda de un profesional. A su vez, vivimos centrados en el futuro. Por ejemplo: conducimos pensando en el destino, deseamos ser atendidos en una cola o fila, empezamos una carrera deseando terminarla. El presente existe y el futuro no. Por ejemplo: el cuento de la lechera. Lo demás son fantasmas. Sólo podemos tocar, ver, oír y degustar el presente. Centremonos en el presente. No tengamos expectativas. La alegría y la paz se encuentran en el presente y con la meditación alcanzamos la felicidad, la paz y el bienestar. Dice el texto hindú del Baghavad Gita: “Tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción, nunca a sus frutos; no dejes que los frutos de tus actos sean tu motivación para realizarlos”.

 

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¿QUÉ OBSERVAMOS?
Aparezca lo que aparezca, simplemente obsérvalo. Cualquier información procedente de:

  • Los 5 sentidos
  • Señales del cuerpo físico: cosquilleo
  • Emociones, sentimientos y pensamientos

CASOS DE AUSENCIA DE CONCIENCIA SECUESTRO EMOCIONAL
Imaginemos que nos enfadamos con alguien. El Yo se encuentra identificado con la emoción de la ira. Estás fuera de sí y has perdido los papeles. El Yo se halla tan identificado con la emoción que no tiene capacidad para responder de manera consciente.

PILOTO AUTOMÁTICO: reaccionamos a los estímulos que van surgiendo en el ambiente sin ser conscientes de lo que hacemos. En ambos casos, hay que romper con esa identificación del ego. Hay que desidentificarse. Es decir: «Yo tengo esa emoción pero no soy esa emoción. La emoción no me domina, tengo control sobre mi reacción».

La desidentificación es un proceso lento que experimenta avances y retrocesos, pero que nos va liberando de los apegos y las ataduras.


ACTITUD APROPIADA 

  1. ACEPTACIÓN.

Es el componente que más rechazo genera porque aceptar no significa resignarse. No significa renunciar. Aceptar es la ausencia de resistencia. Es dejar fluir. La resistencia añade dolor. En la vida podemos experimentar pérdidas, separaciones, enfermedades, accidentes, sufrimiento… No hay que buscar un porqué sino un para qué. Las preocupaciones aumentan la intranquilidad, y:

  • Nos impide ver con claridad
  • Nos priva de calma y lucidez

Aceptación es ver la realidad presente tal y como es. El sufrimiento cesa y armonizamos nuestra vida.

Fases de la aceptación:

  • Aversión: resistencia, evitación y cavilación
  • Curiosidad: interés
  • Tolerancia
  • Consentimiento: dejar que los sentimientos vayan y vengan
  • Reconciliación: ver el valor de la situación

 

  1. SOLTAR

Desapegarse. El ego procura acaparar bienes y cosas para alejar los fantasmas de la pobreza y la muerte. El ego cree erróneamente que cuando más posee, más controla y cuanto más consigue, más feliz es. La vida es impermanente. Nada en el mundo es duradero. El tiempo acaba arrebatándonos las cosas. Como dice un famoso aforismo budista: «Siempre que hay apegos, hay sufrimiento. El verdadero final del camino es despojarse del propio ego. La mente sólo se tranquiliza cuando puede concentrarse en algo, como por ejemplo, la respiración.»

  1. LA MENTE DEL PRINCIPIANTE

Se trata de liberarse de las impresiones impuestas por la experiencia. Adoptar un actitud amorosa hacia el objeto de atención.

 

  1. EL REGALO DEL PRESENTE

Nuestra mente siempre se halla en el pasado o en el futuro. Los pensamientos arrastran huellas emocionales que nos impiden actuar con libertad. Suelen ser emociones no resueltas que han quedado activas en el recuerdo. Se las llama deuda emocional, que producen resentimientos, culpa u odio. Debemos cerrar episodios inacabados y pendientes para que no sigan influyendo en nosotros. Si el impacto emocional es fuerte, se hace necesario la búsqueda de un profesional. A su vez, vivimos centrados en el futuro. Por ejemplo: conducimos pensando en el destino, deseamos ser atendidos en una cola o fila, empezamos una carrera deseando terminarla. El presente existe y el futuro no. Por ejemplo: el cuento de la lechera. Lo demás son fantasmas. Sólo podemos tocar, ver, oír y degustar el presente. Centremonos en el presente. No tengamos expectativas. La alegría y la paz se encuentran en el presente y con la meditación alcanzamos la felicidad, la paz y el bienestar. Dice el texto hindú del Baghavad Gita: “Tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción, nunca a sus frutos; no dejes que los frutos de tus actos sean tu motivación para realizarlos”.

 

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Vivimos en un mundo zarandeado por la crisis y la tecnología.
Vivimos más tiempo a más velocidad.
Nos identificamos constantemente con nuestro propio EGO.
El propio sufrimiento derivado de las circunstancia nos impulsa hacia un cambio.
Podemos reaccionar desarrollando conductas patológicas o bien, dando un salto de conciencia transpersonal.
Tendemos a buscar fuera la paz que poseemos en nuestro interior.
Para ello, nace una nueva técnica que se conoce como mindfulness.

Su significado en español es “atención plena”. Y su mejor herramienta, la meditación. Con ella se calma la mente caviladora o transitiva que se centra en el pasado y el futuro, produciendo ansiedad y rumiación, impidiendo vivenciar la realidad.

Vivimos enajenados porque la mente es incapaz de conocer la realidad tal y como es. Y la meditación nos ayuda a dirigir nuestra atención como un vaso de agua turbia que no nos deja ver a través de ella; la meditación sedimenta en el poso y nos permite un visión clara, cabal, con comprensión y discernimiento.

REQUISITOS PARA LA MEDITACIÓN:

  1. Sitio adecuado
  2. Momento oportuno
  3. Postura idónea: acostado, sentado o en el suelo
    • Espalda recta, no rígida. Como si un hilo tirara de nuestra coronilla
    • Cabeza levantada con barbilla paralela al suelo
    • Ojos cerrados
    • Manos en puestas en mudra de contemplación: izquierda sobre derecha
    • Manta, cojín y/o esterilla (tapete) para sesiones largas
    • Temporizador o cronómetro para evitar estar pendiente del tiempo.

¿QUÉ OBSERVAMOS?
Aparezca lo que aparezca, simplemente obsérvalo. Cualquier información procedente de:

  • Los 5 sentidos
  • Señales del cuerpo físico: cosquilleo
  • Emociones, sentimientos y pensamientos

CASOS DE AUSENCIA DE CONCIENCIA SECUESTRO EMOCIONAL
Imaginemos que nos enfadamos con alguien. El Yo se encuentra identificado con la emoción de la ira. Estás fuera de sí y has perdido los papeles. El Yo se halla tan identificado con la emoción que no tiene capacidad para responder de manera consciente.

PILOTO AUTOMÁTICO: reaccionamos a los estímulos que van surgiendo en el ambiente sin ser conscientes de lo que hacemos. En ambos casos, hay que romper con esa identificación del ego. Hay que desidentificarse. Es decir: «Yo tengo esa emoción pero no soy esa emoción. La emoción no me domina, tengo control sobre mi reacción».

La desidentificación es un proceso lento que experimenta avances y retrocesos, pero que nos va liberando de los apegos y las ataduras.


ACTITUD APROPIADA 

  1. ACEPTACIÓN.

Es el componente que más rechazo genera porque aceptar no significa resignarse. No significa renunciar. Aceptar es la ausencia de resistencia. Es dejar fluir. La resistencia añade dolor. En la vida podemos experimentar pérdidas, separaciones, enfermedades, accidentes, sufrimiento… No hay que buscar un porqué sino un para qué. Las preocupaciones aumentan la intranquilidad, y:

  • Nos impide ver con claridad
  • Nos priva de calma y lucidez

Aceptación es ver la realidad presente tal y como es. El sufrimiento cesa y armonizamos nuestra vida.

Fases de la aceptación:

  • Aversión: resistencia, evitación y cavilación
  • Curiosidad: interés
  • Tolerancia
  • Consentimiento: dejar que los sentimientos vayan y vengan
  • Reconciliación: ver el valor de la situación

 

  1. SOLTAR

Desapegarse. El ego procura acaparar bienes y cosas para alejar los fantasmas de la pobreza y la muerte. El ego cree erróneamente que cuando más posee, más controla y cuanto más consigue, más feliz es. La vida es impermanente. Nada en el mundo es duradero. El tiempo acaba arrebatándonos las cosas. Como dice un famoso aforismo budista: «Siempre que hay apegos, hay sufrimiento. El verdadero final del camino es despojarse del propio ego. La mente sólo se tranquiliza cuando puede concentrarse en algo, como por ejemplo, la respiración.»

  1. LA MENTE DEL PRINCIPIANTE

Se trata de liberarse de las impresiones impuestas por la experiencia. Adoptar un actitud amorosa hacia el objeto de atención.

 

  1. EL REGALO DEL PRESENTE

Nuestra mente siempre se halla en el pasado o en el futuro. Los pensamientos arrastran huellas emocionales que nos impiden actuar con libertad. Suelen ser emociones no resueltas que han quedado activas en el recuerdo. Se las llama deuda emocional, que producen resentimientos, culpa u odio. Debemos cerrar episodios inacabados y pendientes para que no sigan influyendo en nosotros. Si el impacto emocional es fuerte, se hace necesario la búsqueda de un profesional. A su vez, vivimos centrados en el futuro. Por ejemplo: conducimos pensando en el destino, deseamos ser atendidos en una cola o fila, empezamos una carrera deseando terminarla. El presente existe y el futuro no. Por ejemplo: el cuento de la lechera. Lo demás son fantasmas. Sólo podemos tocar, ver, oír y degustar el presente. Centremonos en el presente. No tengamos expectativas. La alegría y la paz se encuentran en el presente y con la meditación alcanzamos la felicidad, la paz y el bienestar. Dice el texto hindú del Baghavad Gita: “Tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción, nunca a sus frutos; no dejes que los frutos de tus actos sean tu motivación para realizarlos”.

 

La culpa

«Nada te ata excepto tus pensamientos,
nada te limita excepto tus miedos,
nada te controla excepto tus creencias».
Marianne Williamson

Para hablar de la culpa hay que introducir un espacio previo que son las creencias. Las creencias a las que nos referimos no son creencias religiosas sino nuestro modo de percibir el mundo. Al nacer, somos como un libro abierto en blanco y a medida que vamos transitando, vamos recibiendo más, noes que sies.

Alrededor de los seis primeros años de vida, estamos muy sugestionables, el cerebro es muy plástico y estamos abiertos totalmente al entorno para asegurar nuestra supervivencia porque somos seres muy vulnerables. Además, las frecuencias cerebrales son las mismas que en estado hipnótico, con lo cual, las experiencias quedan grabadas.

El aprendizaje está muy basado en el premio-castigo. Por ejemplo: no seas malo/a. ¡Calla! Qué están hablando los mayores. No vayas descalzo… Si te portas bien te doy un caramelo, si te portas mal te castigo. ¿Qué genera en mí? Una visión dual del mundo. Ante tanta negación nos vamos cerrando, nos vamos empequeñeciendo y nos identificamos a través de esas leyes que nos han ido inculcando y hemos experimentado. Así es como se van estructurando nuestras creencias. Es lo que nos evidencia en nuestra acción. Nos hacen poner el foco en lo que sí quiero y no en lo que no. Existen crencias culturales como en algunos países, donde el negro es el color del duelo, mientras que en otros, es el blanco. Asimismo, en Oriente Medio, es de buena educación rehusar tres veces la comida,

Un ejemplo muy claro:

«El bacilo del cólera, se dice, provoca el cólera». El profesor Claude Bernand, después de haberles mostrado a sus alumnos, a través del microscopio el bacilo vivo del cólera dentro de un tubo de ensayo, al final del curso, ingirió todo el contenido del tubo de ensayo y acompañó su gesto con una frase célebre: “El microbio no es nada; el terreno lo es todo”. Bebió el contenido entero y jamás fue víctima del cólera. La idea de que el bacilo de cólera produce la enfermedad ¿Es una creencia? La creencia es un vínculo entre dos objetos.

Por ejemplo: nuestros actos nos comprometen. En esta creencia buscaremos evidencia que la confirmen. Las que no, las evitaremos o no les daremos importancia.

Hay dos tipos de creencias:

  1. Limitantes: creo que no puedo hacerlo
  2. Generativas: las que impulsan a la acción. ¿Y si pudiera encontrar la forma de hacerlo?

Este códice inconsciente es el que aparece en el caso de la culpa.

Cuando alguien dice: “me siento culpable”, en realidad está nombrando una parte de su realidad psicológica. Este estado implica que hay una voz interior que está diciendo: “eres culpable por lo que has hecho y no mereces ser feliz”. Con lo cual aparecen dos personajes en esta historia: el culpable y el culpador, que constituyen las dos caras de una misma moneda.

El culpador: es el guardián del código que conforma nuestras creencias y una vez lo transgredimos, se activa una señal que informa de que el código ha sido transgredido. Esta señal es la culpa. El culpador da por sentado que ese código que él defiende es definitivo y está más allá de cualquier cuestionamiento. Se pueden oír frases como: “Esta norma tienes que acatarla porque así me lo han enseñado mis mayores. Si lo haces, tendrás todo mi rechazo, mi desprecio y mi castigo!

La cuestión es que el código que está custodiando puede cambiarse.

Ejemplo: Culpador: “Yo te acuso de haber estado con Raúl, mientras lo necesitas es y ahora quieres separarte de él. Tú sabes que está sufriendo y se siente sólo como un perro. Siento desprecio y odio hacia ti y te torturaré para que sepas que eres malo y así no seas feliz”.

Creencia: “No se debe abandonar a quien te necesita”.

El culpado: “Lo que siento es un gran dolor que me asfixia y me oprime el corazón. Siento que me estoy muriendo. Si no dejas de torturarme, me volveré loca. Haces que me sienta muy confusa y no sé que hacer”.

Tratar de continuar la convivencia con Raúl durante un tiempo, permitirá acallar la voz y parecerá que estás en una falsa sensación de bienestar. Pero lo que está acallado, acumula malestar y un día sientes que ya no soportas, que su deseo de separación siga relegado y comienzas a expresarlo. Y vuelve a ocurrir lo mismo, hasta que la voz culpadora vuelve a hacerse sentir y nuevamente se instala el dolor y el no saber qué hacer…

La culpa es, en su naturaleza misma, una agónica tortura sin remedio, como una verdadera maldición.

El culpador tortura en todas sus formas, de manera egoísta, desconsiderada y perversa. El comportamiento usual, es que el código no se modifica, lo que supone una forma de inmadurez psicológica.

La persona que recibe estos ataques, lo dañan y sin embargo le dice que está enseñándole, lo cual produce desorganización y resentimiento.

A cada nueva transgresión, el culpador maltratará una vez más al culpado.

En el ejemplo anterior, la comunicación que debería ser generadora y no limitante, sería: “Yo sé que no está bien abandonar a quien me necesita, pero tal vez haya otra manera de acompañarlo y ayudarlo, sin tener que seguir conviviendo con él, porque ya no soporto la situación y, al final, terminaría dañándome más. Acepto que me adviertas pero no me insultes ni me maldigas, porque eso me desequilibra todavía más. Yo también soy un ser humano y tengo mis necesidades.”

Esto hará que el grado de rigidez del código comience a cambiar.

 

Tipos de creencias:

– Debes hacer felices a tus padres
– Debes anteponer las necesidades de los otros a las tuyas
– Debes esforzarte al máximo para ser perfecto
– Debes continuar la tradición familiar
– Para ganarse el pan hay que trabajar duro

Para identificar ese lenguaje interior, hay que asumir dos roles: el culpable y el culpador.

Una vez identificado ese lenguaje limitador hay que iniciar un debate de igual a igual. Dos tripulantes del mimo bote.

Una vez identificada esa creencia limitadora hay que sustituirla por otra o readaptarla a nuestro nuevo propósito.

Equilibrio

Lo que sugiero es que la persona busque el acompañamiento profesional para que esa creencia pueda ser sustituida por otra que se adapte más a sus circunstancias, a través de un protocolo de acompañamiento tipo VAK (Visual, Auditivo, Kinestésico) hacia el futuro o plan de acción individual. Además de tratarse como un objeto precioso, lo cual nos hará más fuertes.

 

Mindfulness. Parte 2

Las emociones desempeñan un papel muy importante puesto que pueden ayudarnos a calmar la mente y ver con claridad, siendo muchas veces la causa de nuestro sufrimiento psíquico. Algunas de ellas, como la rabia, el odio y la ira, reciben el nombre de emociones negativas, pero todas las emociones tienen una finalidad positiva.

La práctica del mindfulness hace que el proceso entre el desencadenante y la respuesta, la emoción, sea cada vez más larga.

El proceso es: 

  1. Pararse

Para ello, las tres habilidades son las 3 C’s:

  • Concentración: atención focalizada
  • Conciencia: mindful
  • Compasión: darnos cariño

La autocompasión nos aporta consuelo y serenidad a respuestas frecuentes como la autocrítica (soy un estúpido), el aislamiento (nos encogemos ante los demás) y la cavilación (por qué soy así).

Al aportarnos compasión, no damos amabilidad y conectamos con nuestro estado mindful. Hay evidencias científicas que la autocompasión viene asociada con el bienestar, la inteligencia emocional, la disminución de la ansiedad, la depresión, el enfado y el narcisismo.

CAMINOS HACIA LA AUTOCOMPASIÓN 

  • Físico: ablandar el cuerpo. Por ejemplo: la respiración, los baños caliente, el acariciar un perro, hacer ejercicio…
  • Mental: concentración y meditación. Dejar que los pensamientos vayan y vengan.
  • Emocional: hazte amigo de tus sentimientos y deja de evitarlos. Por ejemplo: escucha música, relájate, medita, ponte la mano en el corazón…
  • Relacional: conéctate con otra persona. Por ejemplo: comparte comida, expresa gratitud a un amigo/a, haz voluntariado…
  • Espiritual: deja de ser egoísta. Por ejemplo: con meditación, dar paseos por la naturaleza, haz un acto de caridad…

La finalidad es adquirir el hábito de responder con bondad hacia uno mismo cuando aparecen problemas en lugar de criticarnos.

LA PRESENCIA/TAO

No es fácil expresarlo en palabras, puesto que hay que vivirlo y experimentarlo. Lao Tse dice en el Tao Te Ching: “El Tao que puede expresarse con palabras no es el Tao verdadero”. Es un estado de excelencia. Estamos en el presente pero no perdemos de vista la presencia del observador. Emerge una nueva y más amplia identidad. La Presencia que todo lo observa.

EL ESPACIO

Surge un nuevo interior infinito, sin limites, eterno e inmutable. Más allá de las palabras, de los conceptos y la filosofía. El espacio surge cuando no se opone resistencia a la forma.

LA LUZ

Dice Nisargadatta Maharaj: “Es pura Conciencia que ser, sin ser ésto o aquello, sin ninguna auto-identificación con nada en particular o en general, en esa luz pura de la Conciencia no hay nada, ni siquiera la idea de nada, sólo hay luz”.

CONCLUSIÓN

Cuando la presencia late en nosotros, dejamos fluir sin oponer resistencia. Nos hacemos presentes en la realidad que vivimos, alineándonos con ella, acompañándola, dándole la importancia que tiene pero sin perder de vista que somos más que esa realidad que se despliega ante nosotros.

La vida es ahora, no se puede posponer. Hay que vivir el momento presente, no como un medio para llegar a otro, sino como un fin en sí mismo. Es el fluir de la vida. Entonces seremos capaces de no identificarnos con las experiencias. La práctica del mindfulness te hará experimentar cambios muy sutiles en la mente y la conducta, pero hará que surja una nueva sabiduría dentro de nosotros.

Dice el escritor Wayne Dyer: “El cambio puede suceder de muchas formas, puede ser un simple comentario o una coincidencia o un acontecimiento concreto, cualquier cosa, pero el resultado es siempre el mismo. Te das cuenta que no estás aquí para empujar a la vida y que sea una lucha constante, estás aquí para disfrutar y vivir en paz. Eso es lo que pasa cuando estás en el atardecer de la vida”.

 

Desidentificarse. Yo tengo la emoción pero no soy la emoción. Desapegarnos.

  1. Actuar o no

Estaremos en mejores condiciones para generar una respuesta según las circunstancias.

Imaginarse una metáfora nos puede ayudar durante la meditación. Por ejemplo, imaginarse a una madre meciendo a un niño que llora en sus brazos. El niño sería la emoción. O también, una nube que tapa el sol y poco a poco se deshace dejando pasar los rayos.

COMPASIÓN Y AUTOCOMPASIÓN

En ocasiones nos sentimos abrumados por las emociones. No estamos mindful. Luchamos contra nosotros mismos. No sólo nos sentimos mal, sino que creemos que somos malas personas. Ahí es cuando empezamos a dudar y a criticarnos.

Para ello, las tres habilidades son las 3 C’s:

  • Concentración: atención focalizada
  • Conciencia: mindful
  • Compasión: darnos cariño

La autocompasión nos aporta consuelo y serenidad a respuestas frecuentes como la autocrítica (soy un estúpido), el aislamiento (nos encogemos ante los demás) y la cavilación (por qué soy así).

Al aportarnos compasión, no damos amabilidad y conectamos con nuestro estado mindful. Hay evidencias científicas que la autocompasión viene asociada con el bienestar, la inteligencia emocional, la disminución de la ansiedad, la depresión, el enfado y el narcisismo.

CAMINOS HACIA LA AUTOCOMPASIÓN 

  • Físico: ablandar el cuerpo. Por ejemplo: la respiración, los baños caliente, el acariciar un perro, hacer ejercicio…
  • Mental: concentración y meditación. Dejar que los pensamientos vayan y vengan.
  • Emocional: hazte amigo de tus sentimientos y deja de evitarlos. Por ejemplo: escucha música, relájate, medita, ponte la mano en el corazón…
  • Relacional: conéctate con otra persona. Por ejemplo: comparte comida, expresa gratitud a un amigo/a, haz voluntariado…
  • Espiritual: deja de ser egoísta. Por ejemplo: con meditación, dar paseos por la naturaleza, haz un acto de caridad…

La finalidad es adquirir el hábito de responder con bondad hacia uno mismo cuando aparecen problemas en lugar de criticarnos.

LA PRESENCIA/TAO

No es fácil expresarlo en palabras, puesto que hay que vivirlo y experimentarlo. Lao Tse dice en el Tao Te Ching: “El Tao que puede expresarse con palabras no es el Tao verdadero”. Es un estado de excelencia. Estamos en el presente pero no perdemos de vista la presencia del observador. Emerge una nueva y más amplia identidad. La Presencia que todo lo observa.

EL ESPACIO

Surge un nuevo interior infinito, sin limites, eterno e inmutable. Más allá de las palabras, de los conceptos y la filosofía. El espacio surge cuando no se opone resistencia a la forma.

LA LUZ

Dice Nisargadatta Maharaj: “Es pura Conciencia que ser, sin ser ésto o aquello, sin ninguna auto-identificación con nada en particular o en general, en esa luz pura de la Conciencia no hay nada, ni siquiera la idea de nada, sólo hay luz”.

CONCLUSIÓN

Cuando la presencia late en nosotros, dejamos fluir sin oponer resistencia. Nos hacemos presentes en la realidad que vivimos, alineándonos con ella, acompañándola, dándole la importancia que tiene pero sin perder de vista que somos más que esa realidad que se despliega ante nosotros.

La vida es ahora, no se puede posponer. Hay que vivir el momento presente, no como un medio para llegar a otro, sino como un fin en sí mismo. Es el fluir de la vida. Entonces seremos capaces de no identificarnos con las experiencias. La práctica del mindfulness te hará experimentar cambios muy sutiles en la mente y la conducta, pero hará que surja una nueva sabiduría dentro de nosotros.

Dice el escritor Wayne Dyer: “El cambio puede suceder de muchas formas, puede ser un simple comentario o una coincidencia o un acontecimiento concreto, cualquier cosa, pero el resultado es siempre el mismo. Te das cuenta que no estás aquí para empujar a la vida y que sea una lucha constante, estás aquí para disfrutar y vivir en paz. Eso es lo que pasa cuando estás en el atardecer de la vida”.

 

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Tratarnos como un objeto valioso. Conectarnos con esa parte de nosotros que aún se mantiene íntegra y sana. También podemos recurrir a una figura conocida como un familiar o un guía religioso o espiritual.

  1. Soltar y dejar ir

Desidentificarse. Yo tengo la emoción pero no soy la emoción. Desapegarnos.

  1. Actuar o no

Estaremos en mejores condiciones para generar una respuesta según las circunstancias.

Imaginarse una metáfora nos puede ayudar durante la meditación. Por ejemplo, imaginarse a una madre meciendo a un niño que llora en sus brazos. El niño sería la emoción. O también, una nube que tapa el sol y poco a poco se deshace dejando pasar los rayos.

COMPASIÓN Y AUTOCOMPASIÓN

En ocasiones nos sentimos abrumados por las emociones. No estamos mindful. Luchamos contra nosotros mismos. No sólo nos sentimos mal, sino que creemos que somos malas personas. Ahí es cuando empezamos a dudar y a criticarnos.

Para ello, las tres habilidades son las 3 C’s:

  • Concentración: atención focalizada
  • Conciencia: mindful
  • Compasión: darnos cariño

La autocompasión nos aporta consuelo y serenidad a respuestas frecuentes como la autocrítica (soy un estúpido), el aislamiento (nos encogemos ante los demás) y la cavilación (por qué soy así).

Al aportarnos compasión, no damos amabilidad y conectamos con nuestro estado mindful. Hay evidencias científicas que la autocompasión viene asociada con el bienestar, la inteligencia emocional, la disminución de la ansiedad, la depresión, el enfado y el narcisismo.

CAMINOS HACIA LA AUTOCOMPASIÓN 

  • Físico: ablandar el cuerpo. Por ejemplo: la respiración, los baños caliente, el acariciar un perro, hacer ejercicio…
  • Mental: concentración y meditación. Dejar que los pensamientos vayan y vengan.
  • Emocional: hazte amigo de tus sentimientos y deja de evitarlos. Por ejemplo: escucha música, relájate, medita, ponte la mano en el corazón…
  • Relacional: conéctate con otra persona. Por ejemplo: comparte comida, expresa gratitud a un amigo/a, haz voluntariado…
  • Espiritual: deja de ser egoísta. Por ejemplo: con meditación, dar paseos por la naturaleza, haz un acto de caridad…

La finalidad es adquirir el hábito de responder con bondad hacia uno mismo cuando aparecen problemas en lugar de criticarnos.

LA PRESENCIA/TAO

No es fácil expresarlo en palabras, puesto que hay que vivirlo y experimentarlo. Lao Tse dice en el Tao Te Ching: “El Tao que puede expresarse con palabras no es el Tao verdadero”. Es un estado de excelencia. Estamos en el presente pero no perdemos de vista la presencia del observador. Emerge una nueva y más amplia identidad. La Presencia que todo lo observa.

EL ESPACIO

Surge un nuevo interior infinito, sin limites, eterno e inmutable. Más allá de las palabras, de los conceptos y la filosofía. El espacio surge cuando no se opone resistencia a la forma.

LA LUZ

Dice Nisargadatta Maharaj: “Es pura Conciencia que ser, sin ser ésto o aquello, sin ninguna auto-identificación con nada en particular o en general, en esa luz pura de la Conciencia no hay nada, ni siquiera la idea de nada, sólo hay luz”.

CONCLUSIÓN

Cuando la presencia late en nosotros, dejamos fluir sin oponer resistencia. Nos hacemos presentes en la realidad que vivimos, alineándonos con ella, acompañándola, dándole la importancia que tiene pero sin perder de vista que somos más que esa realidad que se despliega ante nosotros.

La vida es ahora, no se puede posponer. Hay que vivir el momento presente, no como un medio para llegar a otro, sino como un fin en sí mismo. Es el fluir de la vida. Entonces seremos capaces de no identificarnos con las experiencias. La práctica del mindfulness te hará experimentar cambios muy sutiles en la mente y la conducta, pero hará que surja una nueva sabiduría dentro de nosotros.

Dice el escritor Wayne Dyer: “El cambio puede suceder de muchas formas, puede ser un simple comentario o una coincidencia o un acontecimiento concreto, cualquier cosa, pero el resultado es siempre el mismo. Te das cuenta que no estás aquí para empujar a la vida y que sea una lucha constante, estás aquí para disfrutar y vivir en paz. Eso es lo que pasa cuando estás en el atardecer de la vida”.

 

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

Que evolucione en nuestro interior. Crearemos un espacio interior.

  1. Darnos cariño

Tratarnos como un objeto valioso. Conectarnos con esa parte de nosotros que aún se mantiene íntegra y sana. También podemos recurrir a una figura conocida como un familiar o un guía religioso o espiritual.

  1. Soltar y dejar ir

Desidentificarse. Yo tengo la emoción pero no soy la emoción. Desapegarnos.

  1. Actuar o no

Estaremos en mejores condiciones para generar una respuesta según las circunstancias.

Imaginarse una metáfora nos puede ayudar durante la meditación. Por ejemplo, imaginarse a una madre meciendo a un niño que llora en sus brazos. El niño sería la emoción. O también, una nube que tapa el sol y poco a poco se deshace dejando pasar los rayos.

COMPASIÓN Y AUTOCOMPASIÓN

En ocasiones nos sentimos abrumados por las emociones. No estamos mindful. Luchamos contra nosotros mismos. No sólo nos sentimos mal, sino que creemos que somos malas personas. Ahí es cuando empezamos a dudar y a criticarnos.

Para ello, las tres habilidades son las 3 C’s:

  • Concentración: atención focalizada
  • Conciencia: mindful
  • Compasión: darnos cariño

La autocompasión nos aporta consuelo y serenidad a respuestas frecuentes como la autocrítica (soy un estúpido), el aislamiento (nos encogemos ante los demás) y la cavilación (por qué soy así).

Al aportarnos compasión, no damos amabilidad y conectamos con nuestro estado mindful. Hay evidencias científicas que la autocompasión viene asociada con el bienestar, la inteligencia emocional, la disminución de la ansiedad, la depresión, el enfado y el narcisismo.

CAMINOS HACIA LA AUTOCOMPASIÓN 

  • Físico: ablandar el cuerpo. Por ejemplo: la respiración, los baños caliente, el acariciar un perro, hacer ejercicio…
  • Mental: concentración y meditación. Dejar que los pensamientos vayan y vengan.
  • Emocional: hazte amigo de tus sentimientos y deja de evitarlos. Por ejemplo: escucha música, relájate, medita, ponte la mano en el corazón…
  • Relacional: conéctate con otra persona. Por ejemplo: comparte comida, expresa gratitud a un amigo/a, haz voluntariado…
  • Espiritual: deja de ser egoísta. Por ejemplo: con meditación, dar paseos por la naturaleza, haz un acto de caridad…

La finalidad es adquirir el hábito de responder con bondad hacia uno mismo cuando aparecen problemas en lugar de criticarnos.

LA PRESENCIA/TAO

No es fácil expresarlo en palabras, puesto que hay que vivirlo y experimentarlo. Lao Tse dice en el Tao Te Ching: “El Tao que puede expresarse con palabras no es el Tao verdadero”. Es un estado de excelencia. Estamos en el presente pero no perdemos de vista la presencia del observador. Emerge una nueva y más amplia identidad. La Presencia que todo lo observa.

EL ESPACIO

Surge un nuevo interior infinito, sin limites, eterno e inmutable. Más allá de las palabras, de los conceptos y la filosofía. El espacio surge cuando no se opone resistencia a la forma.

LA LUZ

Dice Nisargadatta Maharaj: “Es pura Conciencia que ser, sin ser ésto o aquello, sin ninguna auto-identificación con nada en particular o en general, en esa luz pura de la Conciencia no hay nada, ni siquiera la idea de nada, sólo hay luz”.

CONCLUSIÓN

Cuando la presencia late en nosotros, dejamos fluir sin oponer resistencia. Nos hacemos presentes en la realidad que vivimos, alineándonos con ella, acompañándola, dándole la importancia que tiene pero sin perder de vista que somos más que esa realidad que se despliega ante nosotros.

La vida es ahora, no se puede posponer. Hay que vivir el momento presente, no como un medio para llegar a otro, sino como un fin en sí mismo. Es el fluir de la vida. Entonces seremos capaces de no identificarnos con las experiencias. La práctica del mindfulness te hará experimentar cambios muy sutiles en la mente y la conducta, pero hará que surja una nueva sabiduría dentro de nosotros.

Dice el escritor Wayne Dyer: “El cambio puede suceder de muchas formas, puede ser un simple comentario o una coincidencia o un acontecimiento concreto, cualquier cosa, pero el resultado es siempre el mismo. Te das cuenta que no estás aquí para empujar a la vida y que sea una lucha constante, estás aquí para disfrutar y vivir en paz. Eso es lo que pasa cuando estás en el atardecer de la vida”.

 

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Cuál ha sido el desencadenante para detectar la causa. Darle nombre: tristeza, rabia… Eso hará que pierda fuerza.

  1. Aceptar la experiencia, permitir la emoción

Que evolucione en nuestro interior. Crearemos un espacio interior.

  1. Darnos cariño

Tratarnos como un objeto valioso. Conectarnos con esa parte de nosotros que aún se mantiene íntegra y sana. También podemos recurrir a una figura conocida como un familiar o un guía religioso o espiritual.

  1. Soltar y dejar ir

Desidentificarse. Yo tengo la emoción pero no soy la emoción. Desapegarnos.

  1. Actuar o no

Estaremos en mejores condiciones para generar una respuesta según las circunstancias.

Imaginarse una metáfora nos puede ayudar durante la meditación. Por ejemplo, imaginarse a una madre meciendo a un niño que llora en sus brazos. El niño sería la emoción. O también, una nube que tapa el sol y poco a poco se deshace dejando pasar los rayos.

COMPASIÓN Y AUTOCOMPASIÓN

En ocasiones nos sentimos abrumados por las emociones. No estamos mindful. Luchamos contra nosotros mismos. No sólo nos sentimos mal, sino que creemos que somos malas personas. Ahí es cuando empezamos a dudar y a criticarnos.

Para ello, las tres habilidades son las 3 C’s:

  • Concentración: atención focalizada
  • Conciencia: mindful
  • Compasión: darnos cariño

La autocompasión nos aporta consuelo y serenidad a respuestas frecuentes como la autocrítica (soy un estúpido), el aislamiento (nos encogemos ante los demás) y la cavilación (por qué soy así).

Al aportarnos compasión, no damos amabilidad y conectamos con nuestro estado mindful. Hay evidencias científicas que la autocompasión viene asociada con el bienestar, la inteligencia emocional, la disminución de la ansiedad, la depresión, el enfado y el narcisismo.

CAMINOS HACIA LA AUTOCOMPASIÓN 

  • Físico: ablandar el cuerpo. Por ejemplo: la respiración, los baños caliente, el acariciar un perro, hacer ejercicio…
  • Mental: concentración y meditación. Dejar que los pensamientos vayan y vengan.
  • Emocional: hazte amigo de tus sentimientos y deja de evitarlos. Por ejemplo: escucha música, relájate, medita, ponte la mano en el corazón…
  • Relacional: conéctate con otra persona. Por ejemplo: comparte comida, expresa gratitud a un amigo/a, haz voluntariado…
  • Espiritual: deja de ser egoísta. Por ejemplo: con meditación, dar paseos por la naturaleza, haz un acto de caridad…

La finalidad es adquirir el hábito de responder con bondad hacia uno mismo cuando aparecen problemas en lugar de criticarnos.

LA PRESENCIA/TAO

No es fácil expresarlo en palabras, puesto que hay que vivirlo y experimentarlo. Lao Tse dice en el Tao Te Ching: “El Tao que puede expresarse con palabras no es el Tao verdadero”. Es un estado de excelencia. Estamos en el presente pero no perdemos de vista la presencia del observador. Emerge una nueva y más amplia identidad. La Presencia que todo lo observa.

EL ESPACIO

Surge un nuevo interior infinito, sin limites, eterno e inmutable. Más allá de las palabras, de los conceptos y la filosofía. El espacio surge cuando no se opone resistencia a la forma.

LA LUZ

Dice Nisargadatta Maharaj: “Es pura Conciencia que ser, sin ser ésto o aquello, sin ninguna auto-identificación con nada en particular o en general, en esa luz pura de la Conciencia no hay nada, ni siquiera la idea de nada, sólo hay luz”.

CONCLUSIÓN

Cuando la presencia late en nosotros, dejamos fluir sin oponer resistencia. Nos hacemos presentes en la realidad que vivimos, alineándonos con ella, acompañándola, dándole la importancia que tiene pero sin perder de vista que somos más que esa realidad que se despliega ante nosotros.

La vida es ahora, no se puede posponer. Hay que vivir el momento presente, no como un medio para llegar a otro, sino como un fin en sí mismo. Es el fluir de la vida. Entonces seremos capaces de no identificarnos con las experiencias. La práctica del mindfulness te hará experimentar cambios muy sutiles en la mente y la conducta, pero hará que surja una nueva sabiduría dentro de nosotros.

Dice el escritor Wayne Dyer: “El cambio puede suceder de muchas formas, puede ser un simple comentario o una coincidencia o un acontecimiento concreto, cualquier cosa, pero el resultado es siempre el mismo. Te das cuenta que no estás aquí para empujar a la vida y que sea una lucha constante, estás aquí para disfrutar y vivir en paz. Eso es lo que pasa cuando estás en el atardecer de la vida”.

 

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Percibir con detalle la emoción. Como nos late el corazón, la presión en el pecho, la tensión en el vientre… Observar cómo poco a poco va disminuyendo.

  1. Tomar conciencia

Cuál ha sido el desencadenante para detectar la causa. Darle nombre: tristeza, rabia… Eso hará que pierda fuerza.

  1. Aceptar la experiencia, permitir la emoción

Que evolucione en nuestro interior. Crearemos un espacio interior.

  1. Darnos cariño

Tratarnos como un objeto valioso. Conectarnos con esa parte de nosotros que aún se mantiene íntegra y sana. También podemos recurrir a una figura conocida como un familiar o un guía religioso o espiritual.

  1. Soltar y dejar ir

Desidentificarse. Yo tengo la emoción pero no soy la emoción. Desapegarnos.

  1. Actuar o no

Estaremos en mejores condiciones para generar una respuesta según las circunstancias.

Imaginarse una metáfora nos puede ayudar durante la meditación. Por ejemplo, imaginarse a una madre meciendo a un niño que llora en sus brazos. El niño sería la emoción. O también, una nube que tapa el sol y poco a poco se deshace dejando pasar los rayos.

COMPASIÓN Y AUTOCOMPASIÓN

En ocasiones nos sentimos abrumados por las emociones. No estamos mindful. Luchamos contra nosotros mismos. No sólo nos sentimos mal, sino que creemos que somos malas personas. Ahí es cuando empezamos a dudar y a criticarnos.

Para ello, las tres habilidades son las 3 C’s:

  • Concentración: atención focalizada
  • Conciencia: mindful
  • Compasión: darnos cariño

La autocompasión nos aporta consuelo y serenidad a respuestas frecuentes como la autocrítica (soy un estúpido), el aislamiento (nos encogemos ante los demás) y la cavilación (por qué soy así).

Al aportarnos compasión, no damos amabilidad y conectamos con nuestro estado mindful. Hay evidencias científicas que la autocompasión viene asociada con el bienestar, la inteligencia emocional, la disminución de la ansiedad, la depresión, el enfado y el narcisismo.

CAMINOS HACIA LA AUTOCOMPASIÓN 

  • Físico: ablandar el cuerpo. Por ejemplo: la respiración, los baños caliente, el acariciar un perro, hacer ejercicio…
  • Mental: concentración y meditación. Dejar que los pensamientos vayan y vengan.
  • Emocional: hazte amigo de tus sentimientos y deja de evitarlos. Por ejemplo: escucha música, relájate, medita, ponte la mano en el corazón…
  • Relacional: conéctate con otra persona. Por ejemplo: comparte comida, expresa gratitud a un amigo/a, haz voluntariado…
  • Espiritual: deja de ser egoísta. Por ejemplo: con meditación, dar paseos por la naturaleza, haz un acto de caridad…

La finalidad es adquirir el hábito de responder con bondad hacia uno mismo cuando aparecen problemas en lugar de criticarnos.

LA PRESENCIA/TAO

No es fácil expresarlo en palabras, puesto que hay que vivirlo y experimentarlo. Lao Tse dice en el Tao Te Ching: “El Tao que puede expresarse con palabras no es el Tao verdadero”. Es un estado de excelencia. Estamos en el presente pero no perdemos de vista la presencia del observador. Emerge una nueva y más amplia identidad. La Presencia que todo lo observa.

EL ESPACIO

Surge un nuevo interior infinito, sin limites, eterno e inmutable. Más allá de las palabras, de los conceptos y la filosofía. El espacio surge cuando no se opone resistencia a la forma.

LA LUZ

Dice Nisargadatta Maharaj: “Es pura Conciencia que ser, sin ser ésto o aquello, sin ninguna auto-identificación con nada en particular o en general, en esa luz pura de la Conciencia no hay nada, ni siquiera la idea de nada, sólo hay luz”.

CONCLUSIÓN

Cuando la presencia late en nosotros, dejamos fluir sin oponer resistencia. Nos hacemos presentes en la realidad que vivimos, alineándonos con ella, acompañándola, dándole la importancia que tiene pero sin perder de vista que somos más que esa realidad que se despliega ante nosotros.

La vida es ahora, no se puede posponer. Hay que vivir el momento presente, no como un medio para llegar a otro, sino como un fin en sí mismo. Es el fluir de la vida. Entonces seremos capaces de no identificarnos con las experiencias. La práctica del mindfulness te hará experimentar cambios muy sutiles en la mente y la conducta, pero hará que surja una nueva sabiduría dentro de nosotros.

Dice el escritor Wayne Dyer: “El cambio puede suceder de muchas formas, puede ser un simple comentario o una coincidencia o un acontecimiento concreto, cualquier cosa, pero el resultado es siempre el mismo. Te das cuenta que no estás aquí para empujar a la vida y que sea una lucha constante, estás aquí para disfrutar y vivir en paz. Eso es lo que pasa cuando estás en el atardecer de la vida”.

 

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Hacer una pausa y concentrar la atención en la emoción. De este modo, suele impulsarnos a no actuar de manera irreflexiva e impetuosa.

  1. Respirar y serenarse

Percibir con detalle la emoción. Como nos late el corazón, la presión en el pecho, la tensión en el vientre… Observar cómo poco a poco va disminuyendo.

  1. Tomar conciencia

Cuál ha sido el desencadenante para detectar la causa. Darle nombre: tristeza, rabia… Eso hará que pierda fuerza.

  1. Aceptar la experiencia, permitir la emoción

Que evolucione en nuestro interior. Crearemos un espacio interior.

  1. Darnos cariño

Tratarnos como un objeto valioso. Conectarnos con esa parte de nosotros que aún se mantiene íntegra y sana. También podemos recurrir a una figura conocida como un familiar o un guía religioso o espiritual.

  1. Soltar y dejar ir

Desidentificarse. Yo tengo la emoción pero no soy la emoción. Desapegarnos.

  1. Actuar o no

Estaremos en mejores condiciones para generar una respuesta según las circunstancias.

Imaginarse una metáfora nos puede ayudar durante la meditación. Por ejemplo, imaginarse a una madre meciendo a un niño que llora en sus brazos. El niño sería la emoción. O también, una nube que tapa el sol y poco a poco se deshace dejando pasar los rayos.

COMPASIÓN Y AUTOCOMPASIÓN

En ocasiones nos sentimos abrumados por las emociones. No estamos mindful. Luchamos contra nosotros mismos. No sólo nos sentimos mal, sino que creemos que somos malas personas. Ahí es cuando empezamos a dudar y a criticarnos.

Para ello, las tres habilidades son las 3 C’s:

  • Concentración: atención focalizada
  • Conciencia: mindful
  • Compasión: darnos cariño

La autocompasión nos aporta consuelo y serenidad a respuestas frecuentes como la autocrítica (soy un estúpido), el aislamiento (nos encogemos ante los demás) y la cavilación (por qué soy así).

Al aportarnos compasión, no damos amabilidad y conectamos con nuestro estado mindful. Hay evidencias científicas que la autocompasión viene asociada con el bienestar, la inteligencia emocional, la disminución de la ansiedad, la depresión, el enfado y el narcisismo.

CAMINOS HACIA LA AUTOCOMPASIÓN 

  • Físico: ablandar el cuerpo. Por ejemplo: la respiración, los baños caliente, el acariciar un perro, hacer ejercicio…
  • Mental: concentración y meditación. Dejar que los pensamientos vayan y vengan.
  • Emocional: hazte amigo de tus sentimientos y deja de evitarlos. Por ejemplo: escucha música, relájate, medita, ponte la mano en el corazón…
  • Relacional: conéctate con otra persona. Por ejemplo: comparte comida, expresa gratitud a un amigo/a, haz voluntariado…
  • Espiritual: deja de ser egoísta. Por ejemplo: con meditación, dar paseos por la naturaleza, haz un acto de caridad…

La finalidad es adquirir el hábito de responder con bondad hacia uno mismo cuando aparecen problemas en lugar de criticarnos.

LA PRESENCIA/TAO

No es fácil expresarlo en palabras, puesto que hay que vivirlo y experimentarlo. Lao Tse dice en el Tao Te Ching: “El Tao que puede expresarse con palabras no es el Tao verdadero”. Es un estado de excelencia. Estamos en el presente pero no perdemos de vista la presencia del observador. Emerge una nueva y más amplia identidad. La Presencia que todo lo observa.

EL ESPACIO

Surge un nuevo interior infinito, sin limites, eterno e inmutable. Más allá de las palabras, de los conceptos y la filosofía. El espacio surge cuando no se opone resistencia a la forma.

LA LUZ

Dice Nisargadatta Maharaj: “Es pura Conciencia que ser, sin ser ésto o aquello, sin ninguna auto-identificación con nada en particular o en general, en esa luz pura de la Conciencia no hay nada, ni siquiera la idea de nada, sólo hay luz”.

CONCLUSIÓN

Cuando la presencia late en nosotros, dejamos fluir sin oponer resistencia. Nos hacemos presentes en la realidad que vivimos, alineándonos con ella, acompañándola, dándole la importancia que tiene pero sin perder de vista que somos más que esa realidad que se despliega ante nosotros.

La vida es ahora, no se puede posponer. Hay que vivir el momento presente, no como un medio para llegar a otro, sino como un fin en sí mismo. Es el fluir de la vida. Entonces seremos capaces de no identificarnos con las experiencias. La práctica del mindfulness te hará experimentar cambios muy sutiles en la mente y la conducta, pero hará que surja una nueva sabiduría dentro de nosotros.

Dice el escritor Wayne Dyer: “El cambio puede suceder de muchas formas, puede ser un simple comentario o una coincidencia o un acontecimiento concreto, cualquier cosa, pero el resultado es siempre el mismo. Te das cuenta que no estás aquí para empujar a la vida y que sea una lucha constante, estás aquí para disfrutar y vivir en paz. Eso es lo que pasa cuando estás en el atardecer de la vida”.

 

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Estrategias para manejar la ira

…y evitar que nos haga hacer cosas que luego lamentamos.

¿Es siempre mala la ira? No. Puede ser una sensación sana frente a las injusticias, algo que nos da energía y nos motiva para hacer un mundo más justo. Pero la ira es una emoción muy difícil de controlar. Cuando te enfadas la zona más instintiva y emocional del cerebro genera adrenalina y una química muy potente, y se pone al mando.

Hay que actuar

Esa parte del cerebro que es primitiva reacciona violentamente y te ordena a grito… ¡huye, ataca, insulta, pega…! Es una avalancha de energía física muy difícil de controlar. Y esto que dura un segundo, es lo que Daniel Goleman llama el “secuestro emocional”. Y aunque puede ser un mecanismo muy útil si corres un peligro real, también puede estropearte la vida o una relación personal o laboral.

Y es que en esos momento de secuestro emocional, baja nuestro coeficiente intelectual. Estamos en manos de emociones muy volátiles y probablemente exageradas.

¿Cómo controlar este secuestro emocional que nos lleva a tener reacciones primitivas y emociones menos racionales?
¿Qué podemos hacer para que no nos secuestre la ira?

1- Fíjate en sus señales físicas.
Porque tu cuerpo siempre te muestra lo que está pasando en tu mente. Empiezas a respirar con más intensidad, la sangre te sube a la cara, tal vez te tiemblan las manos, se te acelera el corazón… ¡DETENTE UN MOMENTO Y CUENTA HASTA 10! RESPIRA HONDO MIENTRAS LO HACES. Así estarás frenando la reacción física de la ira y no le dará tiempo para que se produzca el secuestro emocional. Si has logrado que no se lleve a cabo la ira… enhorabuena… lo has logrado.

2- Ahora necesitas tomarte un tiempo para enfriar la situación.
Ve a un entorno tranquilo, baja la luz, pon música suave o haz algún ejercicio PARA ELIMINAR O REBAJAR LA IRA de tu sistema. Así podrás tomar una decisión más consciente y más constructiva para todos, para resolver la situación que te ha provocado la ira. Lograr gestionar tus emociones para que no te hagan daño y no se lo hagan a los demás, eso es lo que llamamos INTELIGENCIA EMOCIONAL. SÉ PIONERO. ENTRENA TU MENTE.

 

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