Mindfulness. Parte 1

Desapegarse. El ego procura acaparar bienes y cosas para alejar los fantasmas de la pobreza y la muerte. El ego cree erróneamente que cuando más posee, más controla y cuanto más consigue, más feliz es. La vida es impermanente. Nada en el mundo es duradero. El tiempo acaba arrebatándonos las cosas. Como dice un famoso aforismo budista: «Siempre que hay apegos, hay sufrimiento. El verdadero final del camino es despojarse del propio ego. La mente sólo se tranquiliza cuando puede concentrarse en algo, como por ejemplo, la respiración.»

  1. LA MENTE DEL PRINCIPIANTE

Se trata de liberarse de las impresiones impuestas por la experiencia. Adoptar un actitud amorosa hacia el objeto de atención.

 

  1. EL REGALO DEL PRESENTE

Nuestra mente siempre se halla en el pasado o en el futuro. Los pensamientos arrastran huellas emocionales que nos impiden actuar con libertad. Suelen ser emociones no resueltas que han quedado activas en el recuerdo. Se las llama deuda emocional, que producen resentimientos, culpa u odio. Debemos cerrar episodios inacabados y pendientes para que no sigan influyendo en nosotros. Si el impacto emocional es fuerte, se hace necesario la búsqueda de un profesional. A su vez, vivimos centrados en el futuro. Por ejemplo: conducimos pensando en el destino, deseamos ser atendidos en una cola o fila, empezamos una carrera deseando terminarla. El presente existe y el futuro no. Por ejemplo: el cuento de la lechera. Lo demás son fantasmas. Sólo podemos tocar, ver, oír y degustar el presente. Centremonos en el presente. No tengamos expectativas. La alegría y la paz se encuentran en el presente y con la meditación alcanzamos la felicidad, la paz y el bienestar. Dice el texto hindú del Baghavad Gita: “Tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción, nunca a sus frutos; no dejes que los frutos de tus actos sean tu motivación para realizarlos”.

 

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Es el componente que más rechazo genera porque aceptar no significa resignarse. No significa renunciar. Aceptar es la ausencia de resistencia. Es dejar fluir. La resistencia añade dolor. En la vida podemos experimentar pérdidas, separaciones, enfermedades, accidentes, sufrimiento… No hay que buscar un porqué sino un para qué. Las preocupaciones aumentan la intranquilidad, y:

  • Nos impide ver con claridad
  • Nos priva de calma y lucidez

Aceptación es ver la realidad presente tal y como es. El sufrimiento cesa y armonizamos nuestra vida.

Fases de la aceptación:

  • Aversión: resistencia, evitación y cavilación
  • Curiosidad: interés
  • Tolerancia
  • Consentimiento: dejar que los sentimientos vayan y vengan
  • Reconciliación: ver el valor de la situación

 

  1. SOLTAR

Desapegarse. El ego procura acaparar bienes y cosas para alejar los fantasmas de la pobreza y la muerte. El ego cree erróneamente que cuando más posee, más controla y cuanto más consigue, más feliz es. La vida es impermanente. Nada en el mundo es duradero. El tiempo acaba arrebatándonos las cosas. Como dice un famoso aforismo budista: «Siempre que hay apegos, hay sufrimiento. El verdadero final del camino es despojarse del propio ego. La mente sólo se tranquiliza cuando puede concentrarse en algo, como por ejemplo, la respiración.»

  1. LA MENTE DEL PRINCIPIANTE

Se trata de liberarse de las impresiones impuestas por la experiencia. Adoptar un actitud amorosa hacia el objeto de atención.

 

  1. EL REGALO DEL PRESENTE

Nuestra mente siempre se halla en el pasado o en el futuro. Los pensamientos arrastran huellas emocionales que nos impiden actuar con libertad. Suelen ser emociones no resueltas que han quedado activas en el recuerdo. Se las llama deuda emocional, que producen resentimientos, culpa u odio. Debemos cerrar episodios inacabados y pendientes para que no sigan influyendo en nosotros. Si el impacto emocional es fuerte, se hace necesario la búsqueda de un profesional. A su vez, vivimos centrados en el futuro. Por ejemplo: conducimos pensando en el destino, deseamos ser atendidos en una cola o fila, empezamos una carrera deseando terminarla. El presente existe y el futuro no. Por ejemplo: el cuento de la lechera. Lo demás son fantasmas. Sólo podemos tocar, ver, oír y degustar el presente. Centremonos en el presente. No tengamos expectativas. La alegría y la paz se encuentran en el presente y con la meditación alcanzamos la felicidad, la paz y el bienestar. Dice el texto hindú del Baghavad Gita: “Tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción, nunca a sus frutos; no dejes que los frutos de tus actos sean tu motivación para realizarlos”.

 

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CASOS DE AUSENCIA DE CONCIENCIA SECUESTRO EMOCIONAL
Imaginemos que nos enfadamos con alguien. El Yo se encuentra identificado con la emoción de la ira. Estás fuera de sí y has perdido los papeles. El Yo se halla tan identificado con la emoción que no tiene capacidad para responder de manera consciente.

PILOTO AUTOMÁTICO: reaccionamos a los estímulos que van surgiendo en el ambiente sin ser conscientes de lo que hacemos. En ambos casos, hay que romper con esa identificación del ego. Hay que desidentificarse. Es decir: «Yo tengo esa emoción pero no soy esa emoción. La emoción no me domina, tengo control sobre mi reacción».

La desidentificación es un proceso lento que experimenta avances y retrocesos, pero que nos va liberando de los apegos y las ataduras.


ACTITUD APROPIADA 

  1. ACEPTACIÓN.

Es el componente que más rechazo genera porque aceptar no significa resignarse. No significa renunciar. Aceptar es la ausencia de resistencia. Es dejar fluir. La resistencia añade dolor. En la vida podemos experimentar pérdidas, separaciones, enfermedades, accidentes, sufrimiento… No hay que buscar un porqué sino un para qué. Las preocupaciones aumentan la intranquilidad, y:

  • Nos impide ver con claridad
  • Nos priva de calma y lucidez

Aceptación es ver la realidad presente tal y como es. El sufrimiento cesa y armonizamos nuestra vida.

Fases de la aceptación:

  • Aversión: resistencia, evitación y cavilación
  • Curiosidad: interés
  • Tolerancia
  • Consentimiento: dejar que los sentimientos vayan y vengan
  • Reconciliación: ver el valor de la situación

 

  1. SOLTAR

Desapegarse. El ego procura acaparar bienes y cosas para alejar los fantasmas de la pobreza y la muerte. El ego cree erróneamente que cuando más posee, más controla y cuanto más consigue, más feliz es. La vida es impermanente. Nada en el mundo es duradero. El tiempo acaba arrebatándonos las cosas. Como dice un famoso aforismo budista: «Siempre que hay apegos, hay sufrimiento. El verdadero final del camino es despojarse del propio ego. La mente sólo se tranquiliza cuando puede concentrarse en algo, como por ejemplo, la respiración.»

  1. LA MENTE DEL PRINCIPIANTE

Se trata de liberarse de las impresiones impuestas por la experiencia. Adoptar un actitud amorosa hacia el objeto de atención.

 

  1. EL REGALO DEL PRESENTE

Nuestra mente siempre se halla en el pasado o en el futuro. Los pensamientos arrastran huellas emocionales que nos impiden actuar con libertad. Suelen ser emociones no resueltas que han quedado activas en el recuerdo. Se las llama deuda emocional, que producen resentimientos, culpa u odio. Debemos cerrar episodios inacabados y pendientes para que no sigan influyendo en nosotros. Si el impacto emocional es fuerte, se hace necesario la búsqueda de un profesional. A su vez, vivimos centrados en el futuro. Por ejemplo: conducimos pensando en el destino, deseamos ser atendidos en una cola o fila, empezamos una carrera deseando terminarla. El presente existe y el futuro no. Por ejemplo: el cuento de la lechera. Lo demás son fantasmas. Sólo podemos tocar, ver, oír y degustar el presente. Centremonos en el presente. No tengamos expectativas. La alegría y la paz se encuentran en el presente y con la meditación alcanzamos la felicidad, la paz y el bienestar. Dice el texto hindú del Baghavad Gita: “Tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción, nunca a sus frutos; no dejes que los frutos de tus actos sean tu motivación para realizarlos”.

 

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¿QUÉ OBSERVAMOS?
Aparezca lo que aparezca, simplemente obsérvalo. Cualquier información procedente de:

  • Los 5 sentidos
  • Señales del cuerpo físico: cosquilleo
  • Emociones, sentimientos y pensamientos

CASOS DE AUSENCIA DE CONCIENCIA SECUESTRO EMOCIONAL
Imaginemos que nos enfadamos con alguien. El Yo se encuentra identificado con la emoción de la ira. Estás fuera de sí y has perdido los papeles. El Yo se halla tan identificado con la emoción que no tiene capacidad para responder de manera consciente.

PILOTO AUTOMÁTICO: reaccionamos a los estímulos que van surgiendo en el ambiente sin ser conscientes de lo que hacemos. En ambos casos, hay que romper con esa identificación del ego. Hay que desidentificarse. Es decir: «Yo tengo esa emoción pero no soy esa emoción. La emoción no me domina, tengo control sobre mi reacción».

La desidentificación es un proceso lento que experimenta avances y retrocesos, pero que nos va liberando de los apegos y las ataduras.


ACTITUD APROPIADA 

  1. ACEPTACIÓN.

Es el componente que más rechazo genera porque aceptar no significa resignarse. No significa renunciar. Aceptar es la ausencia de resistencia. Es dejar fluir. La resistencia añade dolor. En la vida podemos experimentar pérdidas, separaciones, enfermedades, accidentes, sufrimiento… No hay que buscar un porqué sino un para qué. Las preocupaciones aumentan la intranquilidad, y:

  • Nos impide ver con claridad
  • Nos priva de calma y lucidez

Aceptación es ver la realidad presente tal y como es. El sufrimiento cesa y armonizamos nuestra vida.

Fases de la aceptación:

  • Aversión: resistencia, evitación y cavilación
  • Curiosidad: interés
  • Tolerancia
  • Consentimiento: dejar que los sentimientos vayan y vengan
  • Reconciliación: ver el valor de la situación

 

  1. SOLTAR

Desapegarse. El ego procura acaparar bienes y cosas para alejar los fantasmas de la pobreza y la muerte. El ego cree erróneamente que cuando más posee, más controla y cuanto más consigue, más feliz es. La vida es impermanente. Nada en el mundo es duradero. El tiempo acaba arrebatándonos las cosas. Como dice un famoso aforismo budista: «Siempre que hay apegos, hay sufrimiento. El verdadero final del camino es despojarse del propio ego. La mente sólo se tranquiliza cuando puede concentrarse en algo, como por ejemplo, la respiración.»

  1. LA MENTE DEL PRINCIPIANTE

Se trata de liberarse de las impresiones impuestas por la experiencia. Adoptar un actitud amorosa hacia el objeto de atención.

 

  1. EL REGALO DEL PRESENTE

Nuestra mente siempre se halla en el pasado o en el futuro. Los pensamientos arrastran huellas emocionales que nos impiden actuar con libertad. Suelen ser emociones no resueltas que han quedado activas en el recuerdo. Se las llama deuda emocional, que producen resentimientos, culpa u odio. Debemos cerrar episodios inacabados y pendientes para que no sigan influyendo en nosotros. Si el impacto emocional es fuerte, se hace necesario la búsqueda de un profesional. A su vez, vivimos centrados en el futuro. Por ejemplo: conducimos pensando en el destino, deseamos ser atendidos en una cola o fila, empezamos una carrera deseando terminarla. El presente existe y el futuro no. Por ejemplo: el cuento de la lechera. Lo demás son fantasmas. Sólo podemos tocar, ver, oír y degustar el presente. Centremonos en el presente. No tengamos expectativas. La alegría y la paz se encuentran en el presente y con la meditación alcanzamos la felicidad, la paz y el bienestar. Dice el texto hindú del Baghavad Gita: “Tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción, nunca a sus frutos; no dejes que los frutos de tus actos sean tu motivación para realizarlos”.

 

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Vivimos en un mundo zarandeado por la crisis y la tecnología.
Vivimos más tiempo a más velocidad.
Nos identificamos constantemente con nuestro propio EGO.
El propio sufrimiento derivado de las circunstancia nos impulsa hacia un cambio.
Podemos reaccionar desarrollando conductas patológicas o bien, dando un salto de conciencia transpersonal.
Tendemos a buscar fuera la paz que poseemos en nuestro interior.
Para ello, nace una nueva técnica que se conoce como mindfulness.

Su significado en español es “atención plena”. Y su mejor herramienta, la meditación. Con ella se calma la mente caviladora o transitiva que se centra en el pasado y el futuro, produciendo ansiedad y rumiación, impidiendo vivenciar la realidad.

Vivimos enajenados porque la mente es incapaz de conocer la realidad tal y como es. Y la meditación nos ayuda a dirigir nuestra atención como un vaso de agua turbia que no nos deja ver a través de ella; la meditación sedimenta en el poso y nos permite un visión clara, cabal, con comprensión y discernimiento.

REQUISITOS PARA LA MEDITACIÓN:

  1. Sitio adecuado
  2. Momento oportuno
  3. Postura idónea: acostado, sentado o en el suelo
    • Espalda recta, no rígida. Como si un hilo tirara de nuestra coronilla
    • Cabeza levantada con barbilla paralela al suelo
    • Ojos cerrados
    • Manos en puestas en mudra de contemplación: izquierda sobre derecha
    • Manta, cojín y/o esterilla (tapete) para sesiones largas
    • Temporizador o cronómetro para evitar estar pendiente del tiempo.

¿QUÉ OBSERVAMOS?
Aparezca lo que aparezca, simplemente obsérvalo. Cualquier información procedente de:

  • Los 5 sentidos
  • Señales del cuerpo físico: cosquilleo
  • Emociones, sentimientos y pensamientos

CASOS DE AUSENCIA DE CONCIENCIA SECUESTRO EMOCIONAL
Imaginemos que nos enfadamos con alguien. El Yo se encuentra identificado con la emoción de la ira. Estás fuera de sí y has perdido los papeles. El Yo se halla tan identificado con la emoción que no tiene capacidad para responder de manera consciente.

PILOTO AUTOMÁTICO: reaccionamos a los estímulos que van surgiendo en el ambiente sin ser conscientes de lo que hacemos. En ambos casos, hay que romper con esa identificación del ego. Hay que desidentificarse. Es decir: «Yo tengo esa emoción pero no soy esa emoción. La emoción no me domina, tengo control sobre mi reacción».

La desidentificación es un proceso lento que experimenta avances y retrocesos, pero que nos va liberando de los apegos y las ataduras.


ACTITUD APROPIADA 

  1. ACEPTACIÓN.

Es el componente que más rechazo genera porque aceptar no significa resignarse. No significa renunciar. Aceptar es la ausencia de resistencia. Es dejar fluir. La resistencia añade dolor. En la vida podemos experimentar pérdidas, separaciones, enfermedades, accidentes, sufrimiento… No hay que buscar un porqué sino un para qué. Las preocupaciones aumentan la intranquilidad, y:

  • Nos impide ver con claridad
  • Nos priva de calma y lucidez

Aceptación es ver la realidad presente tal y como es. El sufrimiento cesa y armonizamos nuestra vida.

Fases de la aceptación:

  • Aversión: resistencia, evitación y cavilación
  • Curiosidad: interés
  • Tolerancia
  • Consentimiento: dejar que los sentimientos vayan y vengan
  • Reconciliación: ver el valor de la situación

 

  1. SOLTAR

Desapegarse. El ego procura acaparar bienes y cosas para alejar los fantasmas de la pobreza y la muerte. El ego cree erróneamente que cuando más posee, más controla y cuanto más consigue, más feliz es. La vida es impermanente. Nada en el mundo es duradero. El tiempo acaba arrebatándonos las cosas. Como dice un famoso aforismo budista: «Siempre que hay apegos, hay sufrimiento. El verdadero final del camino es despojarse del propio ego. La mente sólo se tranquiliza cuando puede concentrarse en algo, como por ejemplo, la respiración.»

  1. LA MENTE DEL PRINCIPIANTE

Se trata de liberarse de las impresiones impuestas por la experiencia. Adoptar un actitud amorosa hacia el objeto de atención.

 

  1. EL REGALO DEL PRESENTE

Nuestra mente siempre se halla en el pasado o en el futuro. Los pensamientos arrastran huellas emocionales que nos impiden actuar con libertad. Suelen ser emociones no resueltas que han quedado activas en el recuerdo. Se las llama deuda emocional, que producen resentimientos, culpa u odio. Debemos cerrar episodios inacabados y pendientes para que no sigan influyendo en nosotros. Si el impacto emocional es fuerte, se hace necesario la búsqueda de un profesional. A su vez, vivimos centrados en el futuro. Por ejemplo: conducimos pensando en el destino, deseamos ser atendidos en una cola o fila, empezamos una carrera deseando terminarla. El presente existe y el futuro no. Por ejemplo: el cuento de la lechera. Lo demás son fantasmas. Sólo podemos tocar, ver, oír y degustar el presente. Centremonos en el presente. No tengamos expectativas. La alegría y la paz se encuentran en el presente y con la meditación alcanzamos la felicidad, la paz y el bienestar. Dice el texto hindú del Baghavad Gita: “Tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción, nunca a sus frutos; no dejes que los frutos de tus actos sean tu motivación para realizarlos”.

 

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